La autora y librera valenciana Mamen Monsoriu presenta su nueva novela, ‘La segunda’, un análisis sobre las relaciones desiguales. Monsoriu, nacida en 1994, sostiene que la “manipulación del silencio” es una constante en las relaciones actuales. Según sus palabras, “una manipulación no es solamente una agresión o un insulto”, también puede manifestarse como “un vacío, lo que nunca llegas a decir”.
En una entrevista realizada con motivo del lanzamiento de ‘La segunda’ (Espasa), la escritora reflexionó sobre las dinámicas de poder en las relaciones de pareja y amistad. Monsoriu comentó que escribir esta obra fue más desafiante que su primera novela, ‘Justicia poética’, pues esta última surgió “del corazón”, mientras que su nueva obra fue concebida “con la cabeza”. La autora indicó que, aunque la novela emerge completamente de su imaginación, contiene fragmentos basados en experiencias propias y ajenas, acumuladas a lo largo de su vida.
Monsoriu también compartió que su interés por el tema de la infidelidad surgió al conocer la relación entre la poeta uruguaya Idea Vilariño y el escritor Juan Carlos Onetti. Ella se cuestionó la percepción de Vilariño como “la amiga” o “la amante” de Onetti, pese a su papel significativo en su vida, lo que inspiró parte de la trama de su novela.
En ‘La segunda’, la autora explora cómo, en ocasiones, los personajes secundarios se convierten en protagonistas. La historia se centra en Celia, quien, a lo largo de casi dos décadas, es manipulada y engañada por Fer, un individuo con tendencias narcisistas. Monsoriu enfatiza que en su novela se muestra la toxicidad de dicha relación, para evitar que se romantice.
Fer es un reflejo de ciertos comportamientos actuales donde “la manipulación del silencio” es evidente. Celia queda atrapada en esta relación debido al refuerzo intermitente que Fer le brinda, manteniéndola en una posición privilegiada, pero nunca completamente segura ni en control.
Además de escribir, Monsoriu gestiona la librería Imperio en el barrio de Russafa, Valencia, desde hace cinco años. Describe su experiencia como “ultrapositiva” y considera que ha transformado su vida. Valora el dinamismo de Russafa, un barrio que aunque es turístico, mantiene un fuerte sentido de comunidad local, lo que le permite “resistir” y fomentar la apertura de más librerías en la zona.