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Los mercados se transforman con insectos, algas y sabores internacionales
Los mercados municipales de Valencia, conocidos por ser el almacén de la rica huerta local y el marisco fresco, han enfrentado en los últimos años los efectos de diversas crisis económicas, la pandemia y la falta de renovación generacional tras la jubilación de los vendedores. En 2015, había 2.908 puestos ocupados en los 14 mercados de la ciudad, pero en 2019 esta cifra disminuyó a 2.742 y en 2023 los puestos se redujeron a 2.644. Sin embargo, el gobierno local ha impulsado nuevas subastas de paradas, logrando abrir 72 nuevos puestos, con más subastas programadas para el próximo trimestre.
Esta semana, durante una subasta en la Llotgeta, algunos emprendedores anunciaron la apertura de negocios diversos, como panaderías de productos ecológicos y un puesto de empanadillas argentinas. En el exterior del Mercado de Jesús, se abrirá un puesto especializado en productos para pestañas.
En un recorrido por el mercado de barrio de Ruzafa, se observa cómo los nuevos comerciantes buscan diferenciarse, optando por productos únicos y dirigidos a un público interesado en sabores internacionales y opciones gourmet. Así, ofrecen desde pastas italianas y quesos griegos hasta jalapeños y, sorprendemente, insectos comestibles que aportan un toque crujiente a las ensaladas.
En el mercado de Ruzafa, se encuentra ‘Insectum’, un puesto gestionado por Alberto Pérez desde 2019. Inicialmente agente comercial de muebles, Alberto se animó a emprender en este negocio tras descubrir los insectos comestibles en una reunión navideña. Con la nueva normativa que regula la venta por especie, actualmente ofrece grillos, gusanos de la harina y langostas.
Según Pérez, sus clientes incluyen cocineros de renombrados restaurantes españoles, escuelas de cocina, empresas de catering y universidades que utilizan estos productos para fines de investigación. Los insectos son apreciados por su crujiente textura y alto contenido proteico, siendo utilizados en snacks, ensaladas o como ingrediente en platos.
Dentro del mercado, Javi Morcillo ofrece setas frescas, deshidratadas y algas marinas. Entre sus productos destaca un mix de algas frescas en salazón, muy versátiles en la cocina y provenientes de Galicia. Además, su oferta de setas incluye variedades de Zamora, Extremadura, el Pirineo, Barcelona y Teruel. Morcillo, que se especializó en algas tras trabajar como topógrafo, ha impartido cursos sobre su uso en gastronomía.
Manolo Gragera, por su parte, abrió ‘La despensa de Frida’, especializada en productos mexicanos. Ofrece tortillas, habaneros, jalapeños, diferentes tipos de tequila y mezcal, piñatas y dulces picantes. Su clientela incluye a mexicanos residentes en Valencia y amantes de la gastronomía de México.
En el centro del mercado, se encuentran dos puestos especializados en productos de Italia y Grecia. Carlo Castellano, regatista profesional y vendedor en su espacio ‘Bello e buono’, ofrece pastas artesanales, mozarrella, burrata y embutidos italianos. Carmen Bernat y Dimitris Vamvakas, en su puesto de productos griegos, traen a Ruzafa los sabores de Grecia, con salsas, yogures, aceitunas y bebidas tradicionales.
En el mercado de Castilla, Nela Daza y Gregorio Pisciotta personalizan prendas de trabajo, bordados y parcas falleras. La pareja, de origen venezolano e italiano, decidió emprender tras llegar a Valencia en 2019 y trabajar en una empresa de impresión digital.
Este fenómeno refleja cómo los mercados de Valencia se están adaptando a las nuevas tendencias, ofreciendo una amplia variedad de productos internacionales y de nicho.


