31 de octubre de 2025
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Mireia Sanmartín, la primera mujer en el Tribunal de las Aguas de Valencia

Mireia Sanmartín, la primera mujer en el Tribunal de las Aguas de Valencia | Valencia Noticias

Un jueves que hará historia

En la Puerta de los Apóstoles, bajo el rumor del agua y el murmullo del público, el tiempo pareció detenerse. El 30 de octubre de 2025 quedará grabado en la historia valenciana como el día en que Mireia Sanmartín se convirtió en la primera mujer en participar como juez en el Tribunal de las Aguas de la Vega de Valencia. Subsíndica de la Acequia de Quart, Mireia asumió el papel de juez ante la ausencia del síndico titular, cumpliendo el doble requisito de ser propietaria de tierras y vecina de Quart de Poblet. Hija y nieta de agricultores, creció entre surcos y acequias, escuchando hablar de riegos, tandas y justicia del agua. Su nombramiento no es una casualidad: es el fruto de generaciones que labraron con las manos el presente que hoy ella representa.

La mujer que abrió una compuerta al futuro

El Tribunal de las Aguas, símbolo vivo de la huerta valenciana y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ha sido durante siglos territorio masculino. Pero este jueves, las ocho sillas de madera parecieron abrir espacio al cambio. La presencia de Mireia Sanmartín, vestida de negro tradicional, fue un gesto sencillo y a la vez inmenso: la prueba de que la tradición puede adaptarse al tiempo sin romper su raíz. Su voz resonó serena en un acto presidido también por José Soria, presidente de la Federación de Comunidades de Regantes de la Comunitat Valenciana (FECOREVA) y síndico de la Acequia de Mislata. Entre el público, se escucharon aplausos y palabras que mezclaban orgullo y emoción. Valencia, una vez más, demostraba que el agua —como la historia— siempre encuentra su cauce.

La huerta también tiene nombre de mujer

Mireia no solo representa una conquista institucional. Representa a todas las mujeres que, durante siglos, trabajaron la tierra, abrieron acequias, recogieron cosechas y cuidaron los márgenes donde florece la vida. Su papel en el Tribunal simboliza la unión entre memoria y avance, entre el respeto al pasado y la fuerza del presente. Ella misma lo resumió con sencillez: “El agua no distingue manos, solo necesita quien la cuide con justicia”. Y eso hizo: cuidar, escuchar, juzgar, respetar.

Una puerta abierta a la igualdad

Con su participación, Mireia Sanmartín marca un antes y un después en la historia del Tribunal. Su figura abre una compuerta simbólica en una institución milenaria que, sin renunciar a su esencia, sigue viva, respirando los nuevos tiempos. En su gesto hay una lección: la tradición no muere cuando cambia, sino cuando se niega a hacerlo. Este jueves, en Valencia, una mujer habló por primera vez desde el sillón de los jueces del agua. Y con su voz clara, el eco de la huerta sonó distinto: más libre, más humano, más nuestro.

Etiquetas: Tribunal de las Aguas, Mireia Sanmartín, huerta valenciana, igualdad, patrimonio, tradición, historia viva, La Valencia que late

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