Y es que la Nueva Ley del Taxi de la Generalitat quiere acabar con los asalariados no titulares por considerarlos “poco profesionales”, apoyando al autónomo porque así dicen que se garantizará una mayor protección de los derechos y la seguridad e igualdad de la persona usuaria
La reacción de la Vicepresidenta agradeciendo la disposición y amabilidad de un conductor de taxi no propietario demuestra que la profesionalidad no depende de si el taxista es dueño o empleado, depende de la persona
En plena aplicación de la nueva Ley 13/2017 de la Generalitat, de 8 de noviembre, del Taxi de la Comunidad Valenciana, Mónica Oltra ha querido hacer público el buen trato recibido esta semana por un conductor de taxi no propietario de la licencia, empleado de un taxista con más de una autorización.
En concreto, la Vicepresidenta ha utilizado las redes sociales para agradecer al taxista Ramón Germán Carrillo su trabajo, disposición y amabilidad para recuperar su teléfono móvil, calificativos empleados por la Portavoz del Consell para describir el buen trabajo de este chófer del taxi que trabaja para un taxista propietario de más de una licencia.
Esto demuestra que la profesionalidad de un conductor de taxi no depende de si es dueño del vehículo o empleado, depende de cada uno, en contra de lo que dice la nueva normativa. Y es que la Generalitat con esta Nueva Ley del Taxi quiere acabar con los asalariados no titulares por considerarlos “poco profesionales”, y quiere apoyar al autónomo porque así dice que se garantizará una mayor protección de los derechos y la seguridad e igualdad de la persona usuaria…
La sinceridad de Oltra como usuaria del servicio de taxi desmonta por completo el argumento utilizado por su gobierno para sacar adelante esta ley que pretende cargarse al propietario de varias autorizaciones y a sus asalariados por considerarlos no aptos para ofrecer un buen servicio a la población.
La presidenta de la Plataforma de Afectados por la Nueva Ley del Taxi, Isabel Segura, en representación de los taxistas con más de una licencia con asalariados a su cargo, asegura que este ejemplo de la Vicepresidenta demuestra que esta normativa aprobada es injusta y sectaria. “El peligro de generalizar nos lleva a sacar adelante y sin argumentos una ley donde se dice que un conductor autónomo trabaja mejor que un asalariado cuando no es cierto”, añade. “No se va a conseguir profesionalizar el taxi y ofrecer un mejor servicio al ciudadano sacando del sector a los chóferes; debe haber otro tipo de control, ya que también los propietarios de taxis que están en contacto directo con el ciudadano pueden descuidar su aseo personal o su herramienta de trabajo”, concluye Isabel Segura.
Es de elogiar que Mónica Oltra se olvide por un momento de su cargo político y agradezca el trabajo de este chófer de taxi, pero también hubiera estado bien un poco de coherencia y, después de su experiencia personal, plantearse políticamente estudiar el sector para asegurar que este conductor mantenga su puesto de trabajo que posiblemente perderá en unos meses por culpa de la aplicación injusta de la nueva ley.