Nobel de la Paz para Malala Yousafzai y Kailash Satyarthi el papa Francisco se queda fuera

La adolescente paquistaní Malala Yousafzai y el presidente de la Marcha Global contra el Trabajo Infantil, el indio Kailash Satyarthi, han ganado el Nobel de la Paz 2014, informó hoy el Comité Nobel de Noruega.

0011660727

El comité reconoció a Satyarthi por su “lucha contra la opresión de los niños y los jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación”.

“Los niños deben ir a la escuela y no ser explotados financieramente”, exclamó el presidente del comité Nobel noruego, Thorbjoern Jagland.

 Mientras que Malala es conocida por haber padecido la violencia extremista de los talibanes en su país, Satyarthi se destaca por su constante militancia en favor de la educación de los niños. Este es su perfil de Twitter:
La elección de ambos líderes está claramente conectada. Yousafzay, que hoy tiene 17 años, trabaja para la fundación que lleva su nombre en pro de mayores libertades para la mujer en todo el mundo, enfocándose especialmente en su país, Paquistán, donde el extremismo islámico está presente y pretende coartar las iniciativas individuales de mujeres que quieren orientar su vid
La tradición anti-vaticana

Muchos calificaban al papa Francisco como “favorito”, pero tradicionalmente este galardón le ha sido esquivo al Obispo de Roma. El Premio Nobel de la Paz viene acumulando por otra parte varias elecciones caprichosas o francamente desacertadas. En algunos casos, porque la persona galardonada no reunía los méritos suficientes; en otros, porque la decisión del comité reflejaba un concepto por lo menos excéntrico de lo que es la contribución a la paz mundial.

De Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos, que lo recibió por animar un documental catastrofista y de escaso rigor científico sobre el cambio climático –una materia en la que no es experto pero que le reportó una fortuna millonaria-, a Wangari Maathai, una activista ecologista keniana, cuya principal actividad era plantar árboles, las últimas entregas incluyeron también a Barack Obama, cuya premiación resultó polémica por ser ex ante, o sea a cuenta de futuras posibles contribuciones a la paz que siguen pendientes, a un Comité de la ONU contra las armas químicas por hacer su trabajo o incluso un premio estímulo a la Unión Europea en su peor momento.

El testamento de Alfred Nobel no es en absoluto ambiguo –vale aclarar- en la definición de la contribución a la paz que deseaba recompensar con el Premio que creó; el único que entrega Oslo, ya que los demás son otorgados por Suecia. Su voluntad era destinarlo a “la persona que haya hecho el mayor o el mejor trabajo por la fraternidad entre las naciones, por la abolición o la reducción del belicismo y por la organización y promoción de congresos por la paz”.

Como dice el historiador británico Paul Johnson, la historia es también el registro de lo que no pasó. Y en 2003, la noticia era que el Nobel de la Paz no fue para el Papa Juan Pablo II.

En aquel año, el mundo entero reconocía a Juan Pablo II como paladín de la paz, pero el comité noruego lo ignoró una vez más, y le otorgó el premio a una activista iraní por los derechos humanos.

Nunca como en esa ocasión fue tan patente el contraste entre el consenso mundial y la premiación. En tiempos en que se aceleraban los preparativos para una intervención unilateral en Irak –cuyos resultados negativos se están viviendo hoy-, y la opinión pública internacional asistía admirada a los esfuerzos que un ya cansado y enfermo Karol Wojtyla hacía para evitar esa guerra –hasta quiso viajar a Irak pero no le garantizaron la seguridad en el desplazamiento-, el no otorgamiento del Nobel de la Paz a ese Papa impactó más que todos los premios efectivamente dados.

AP

Valencia noticias Noticias de Valencia, Castellón y Alicante Periódico, prensa digital valenciano, Noticies en Valencià, noticias nacionales e internacionales.

Leave a Reply

Your email address will not be published.