El obispo de la Diócesis Segorbe-Castellón, Casimiro López Llorente, cumple hoy 75 años y presentará su renuncia al cargo, conforme al canon 401,1 del Código de Derecho Canónico. Sin embargo, la efectiva dimisión del obispo está supeditada a la aceptación del Papa León XIV. Mientras esta aceptación no se produzca, López Llorente continuará ejerciendo plenamente como obispo de Segorbe-Castellón, manteniendo todas las facultades, deberes y derechos asociados a su posición.
Las prácticas de la Santa Sede respecto al tiempo necesario para la aceptación de una renuncia episcopal pueden variar considerablemente, con procesos que oscilan entre varios meses y algunos años, dependiendo de las circunstancias individuales. Al hacerse oficial la aceptación por parte del Papa, Casimiro López Llorente asumirá el título de obispo emérito de Segorbe-Castellón.
La Diócesis Segorbe-Castellón ha explicado que renunciar al gobierno de una diócesis no implica abandonar el episcopado, ni la relación con la diócesis, la Conferencia Episcopal o su dedicación a la Iglesia universal. Un obispo emérito sigue siendo obispo, lo que define su identidad y fundamenta su estatus de emérito. Mantiene su servicio a la Iglesia con la potestad sagrada otorgada por la consagración episcopal y conserva la responsabilidad de enseñar, santificar y gobernar al pueblo de Dios, de acuerdo con su condición de emérito. Asimismo, retiene los signos episcopales recibidos durante su ordenación, reflejando su continuo lazo con el episcopado.