El 85% de los teatros líricos que forman parte de OLA, actualmente realizando su 18ª asamblea en Valencia, han establecido colaboraciones entre ellos.
Fidelizar al público frente a los nuevos hábitos de consumo surgidos tras la pandemia, garantizar la estabilidad presupuestaria para reducir la dependencia de la financiación pública y avanzar hacia la sostenibilidad son algunos de los principales retos que afrontan los teatros líricos a nivel internacional. Así lo han señalado Paulina Ricciardi, directora ejecutiva de OLA, e Isamay Benavente, presidenta de Ópera XXI, en el marco de la 18ª Asamblea de Ópera Latinoamérica (OLA), celebrada en el Palau de Les Arts de Valencia bajo el lema “Teatros: Públicos e ideas del futuro”. En el evento, también se llevó a cabo la gala de la VII edición de los premios Ópera XXI.
Jorge Culla, director general de Les Arts, manifestó su orgullo por ser anfitrión de este encuentro considerado un referente de la lírica internacional. “Es una oportunidad para consolidar la imagen internacional del coliseo valenciano y aprender de otras experiencias”, afirmó Culla, al referirse a la participación de 50 teatros, festivales y temporadas de ópera de España y Latinoamérica.
El modelo colaborativo actual contrasta con épocas pasadas, donde los teatros producían de forma aislada. Culla destacó la importancia de trabajar en conjunto y que Ópera XXI actúe como interlocutor ante “problemas comunes” que afectan al sector.
Ricciardi enfatizó en el trabajo en red promovido por OLA, permitiendo a sus 48 miembros de 13 países —nueve de los cuales son españoles— conectarse, compartir conocimiento y buenas prácticas. Un reciente estudio señala que el 85% de los teatros de OLA han colaborado entre sí.
La pandemia significó un punto de inflexión en la programación de los teatros líricos, promoviendo nuevos formatos que facilitaron la circulación de producciones, incluso en teatros de menor escala. Esta tendencia ha permitido integrar a elencos y orquestas locales en producciones más ágiles y manejables.
La interacción entre teatros de Europa y Latinoamérica se ha fortalecido, en gran medida, por los encuentros digitales entre OLA y Ópera XXI, propiciados durante la pandemia. En este contexto, el comportamiento de las audiencias también ha cambiado: el abono anual ha dado paso a la compra de entradas individuales, lo cual ha afectado a las dinámicas de fidelización, especialmente entre el público joven.
La financiación adecuada es otro desafío importante, dado que el sector cultural es uno de los más vulnerables ante recortes presupuestarios. Adicionalmente, OLA ha asumido la misión de formar a profesionales del sector, valorando el know-how acumulado y subrayando la importancia de la sostenibilidad, tanto medioambiental como económica y social, a través del ‘Libro Verde para Teatro’.
Durante la asamblea, se abordará el liderazgo femenino, destacando que más del 50% de los directores generales en la red de OLA son mujeres. El Programa de Mentorías, apoyado por la organización chilena Mujeres Empresarias, ha tenido un “éxito absoluto”, permitiendo a mujeres experimentadas compartir su conocimiento con las nuevas generaciones.
Isamay Benavente resaltó la importancia del intercambio de información entre teatros de diversos modelos y tamaños, desde instituciones consolidadas como el Teatro Real y el Liceu hasta entidades más pequeñas como las de Mahón o Vigo. La diversidad, sostiene, es un factor enriquecedor para el sector.
La pandemia puso de relieve la necesidad de apoyo mutuo y de recuperar y ampliar las audiencias perdidas. En este sentido, iniciativas como ‘Les Arts Volant’, que lleva la ópera de manera gratuita a distintas localidades de la Comunitat Valenciana, son elogiadas como ejemplos de acercamiento al público.
La reunión de Ópera XXI también brinda una oportunidad para discutir cuestiones como la gestión económica, desde deducciones fiscales hasta mejoras en las galas de premios, así como los derechos de propiedad intelectual.