Madrid – El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha vuelto a demostrar que sus ruedas de prensa favoritas son las que se celebran en X (antes Twitter), donde mezcla anuncios de infraestructuras con tutoriales gratuitos de cómo ganarse enemigos en 280 caracteres. Esta vez, el protagonista ha sido el AVE entre Valencia y Barcelona, del que ha asegurado sin pestañear: “Está en construcción y en 2027 entrará en servicio”.


Sí, en serio. En 2027. Esta vez parece que no habla de un PowerPoint ni de un proyecto “en estudio”. Lo dice firme. Como quien asegura que este año sí que va al gimnasio en enero.
Corredor Mediterráneo: ¿obra del siglo o leyenda urbana?
Los usuarios de redes sociales, especialmente los que llevan años oyendo hablar del corredor mediterráneo como quien espera el apocalipsis maya, no han tardado en lanzarse a los comentarios, preguntando, sugiriendo y, por supuesto, trolleando. Algunos exigían que Valencia y Alicante dejaran de ser “el fondo del cajón del AVE”, otros se quejaban del enfoque radial de la red, y no faltaron los que preguntaban si “2027” se refería al año o a un número de sorteo de la ONCE.
Puente, fiel a su estilo entre pedagógico y puñalero, respondió con su habitual diplomacia zen:
“El problema no es que nosotros dejemos de pensar, es que vosotros empecéis a informaros antes de hablar.”
Lo que viene a ser un “cállate, que hablas por hablar”, pero con mayúsculas ministeriales.
¿Qué pasará en 2027?
Pues según el ministro, tendremos alta velocidad desde Almería hasta la frontera francesa. Esto incluye Valencia, Barcelona, Alicante, y probablemente algún unicornio que haya sobrevivido al atasco de presupuestos. En su intervención en redes y anteriores actos, Puente ha reiterado que ese será el gran año del corredor mediterráneo, ese proyecto que aparece en mítines, PowerPoints, campañas electorales y sueños húmedos de exportadores de cítricos, pero que aún no ha llegado a su parada definitiva.
Conclusión: AVE habrá, pero paciencia también
En resumen, el ministro asegura que el tren va a llegar, pero de momento el que sigue circulando es él, a toda velocidad por Twitter, donde cada crítica es contestada con precisión quirúrgica… y con el mismo tacto que una bocina en plena misa.
Así que ya saben: si no les gusta la fecha, siempre pueden quejarse. Pero eso sí: háganlo bien informados, que si no, Óscar Puente se reserva otro billete… directo al zasca.