Anuncio por sorpresa. Si hasta ahora el Gobierno llevaba la batuta en el anuncio de la llegada de las vacunas, ahora también lo hace en el de la progresiva desaparición de las mascarillas. Pedro Sánchez, inmerso en una intensa agenda catalana en la antesala de la concesión de los indultos -que se esperan para el martes 22- ha anunciado que desde el próximo sábado 26 de junio no serán necesarias las mascarillas en espacios exteriores.
“Vamos a proponer a la sociedad española que no sea obligatoria la mascarilla en los espacios libres a partir del próximo sábado 26 de junio”, ha sido el anuncio del jefe del Ejecutivo durante su intervención en la reunión anual del Círculo de Economía en Barcelona. La decisión del Gobierno llega después de que hasta 10 comunidades pidieran al Ejecutivo avanzar hacia este escenario. También la oposición -Cs registró una iniciativa parlamentaria en este sentido-.
“Nuestras calles, nuestros rostros recuperarán en los próximos días su aspecto normal. Volveremos a disfrutar de una vida en la calle sin mascarillas”, ha sido la reflexión de Sánchez, que ha añadido: “La alegría de vivir de la sociedad española y la sociedad es la alegría de vivir del Gobierno de España”.
El anuncio de Sánchez llega 48 horas después de la reunión del Consejo Interterritorial en el que el asunto no se trató porque no figuraba en el orden del día pese a ser una petición de muchas comunidades. Sólo unas horas antes, el propio presidente del Gobierno ya había calentado el asunto al asegurar en un acto que “pronto” se va a “abandonar” el uso de las mascarillas en la calle. Desde Sanidad sólo apuntaron que se estaba trabajando en ello.
CAMBIAR LA LEY
La decisión se hará oficial en un Consejo de Ministros extraordinario que se celebrará el jueves 24 de junio, sólo dos días después de la reunión del gabinete en la que presumiblemente se aprueben los indultos a los líderes del procés. El Ejecutivo apuesta por una cita extraordinaria, que acapare protagonismo propio, y no por hacerlo en la reunión ordinaria de los martes.
Esta decisión tiene que tomarla el Consejo de Ministros porque para quitar la obligatoriedad de las mascarillas en el exterior es necesario cambiar la ley, en concreto la Ley 2/2021, de 29 de marzo, de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID19. Esta normativa se publicó en el BOE el pasado 30 de marzo.
Una normativa, que tras pasar el trámite parlamentario -Congreso y Senado-, imponía el uso obligatorio de la mascarilla, sin importar si hay suficiente espacio de seguridad o sí se está al aire libre. Las críticas a la rigidez de la norma, mientras el Gobierno alababa el buen ritmo de vacunación y los datos epidemiológicos, obligó a éste a rectificar sólo una semana después. Sanidad propuso a las comunidades, y así quedó hasta ahora, que se pueda estar sin mascarilla en la playa, en la piscina y en el campo.
IMPULSO ECONÓMICO
El fin de las mascarillas en el exterior no sólo era una petición de las autonomías, sino también de distintos sectores económicos lo habían demandado porque lo consideraban un hito que podía empujar el turismo y la reactivación económica. La confederación española de hoteles y alojamientos turísticos (Cehat) y la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ya habían pedido públicamente una relajación del uso de la mascarilla en espacios exteriores, pues consideraban que no desprenderse de ella pese a la buena evolución de los datos epidemiológicos creaba hartazgo psicológico.
Así lo resumía Jorge Marichal, presidente de Cehat: “Este tipo de restricciones acaban con las ganas de salir de vacaciones de la gente e incluso afectan a los planes de los residentes que, si tienen que ir con mascarilla a la playa o a otros espacios abiertos, en muchos casos, prefieren no ir. Por el contrario, si la gente decide no ir a lugares al aire libre, se concentrará en espacios cerrados y en sus propios domicilios”.