El jefe de Policía de Los Angeles, Charlie Beck, dijo a modo de ejemplo: “Imagínense que una mujer joven, imagínense que su hija, su hermana, su madre, no denuncian un ataque sexual porque tienen miedo de que se despedace a la familia”.

Así ilustró que en los dos primeros meses del año las denuncias de violaciones disminuyeron un 25% en comparación con el mismo periodo del año pasado. Pero el fenómeno no es masivo ni se trata de una mengua del crimen: sólo sucede entre los latinos de la ciudad y no refleja que haya menos casos, sino que hay miedo a las deportaciones.

También las denuncias de violencia doméstica disminuyeron, en un 10%, entre los latinos de la ciudad.

“No se observaron bajas similares en las denuncias de esos crímenes en otros grupos étnicos”, dijo Beck.

La comunidad latina denunció 123 violaciones entre el 1 de enero y el 18 de marzo, mientras que en el mismo periodo del año pasado había denunciado 164. En comparación, las víctimas de otras etnias fueron casi la misma cantidad: 221 en lugar de 228.

Algo similar sucedió con los casos de violencia doméstica: entre los latinos las denuncias pasaron de 1.210 a 1.092 este año, mientras que en los demás grupos la baja fue mucho menor: de 1.217 a 1.165.

El diario Los Angeles Times analizó: “Hace meses que las autoridades de aplicación de la ley manifiestan sus temor de que la política inmigratoria agresiva del gobierno del presidente [Donald] Trump pueda debilitar el vínculo ya delicado entre las comunidades minoritarias y la policía“. Las personas sin documentos, aun si han sido víctimas de un delito, parecen eludir cualquier riesgo de ser identificadas en los tribunales o las sedes policiales.

Esto no era un problema desde hace casi 40 años en Los Angeles: en 1979 la policía local perdió la atribución de determinar la condición migratoria de una persona. Pero tras las órdenes ejecutivas del presidente de los Estados Unidos se realizaron procedimientos de detención con miras a la deportación en, por ejemplo, los tribunales.

No se observaron bajas similares en las denuncias de esos crímenes en otros grupos étnicos, dijo el jefe de policía de Los Angeles.

Beck hizo el anuncio durante un acto del alcalde Eric Garcetti, quien extendió el impedimento de detener personas sólo para interrogarlas sobre su condición migratoria: antes le cabía solamente a la policía, ahora también a los bomberos y las policías aeroportuaria y portuaria. “Hay una fuerte correlación”, dijo Beck, entre el periodo en el que se registró este cambio y el temor entre los inmigrantes que siguió a los decretos de Trump.

“Queremos concentrarnos en el delito grave, per también queremos concentrarnos en generar más ciudadanos, no más criminales”, dijo Garcetti. El alcalde opinó que las medidas de la Casa Blanca han tenido un efecto negativo no sólo en la reducción de denuncias de delitos: “Es inaceptable en nuestro Los Angeles. No quiero que la gente buena deje de jugar a la pelota en el parque”.