**Decisión crucial en el Circuit de Cheste durante la dana: se prohíbe salir, salvando vidas**
El 29 de octubre, durante la intensa dana que afectó a Valencia, el Circuit Ricardo Tormo de Cheste se convirtió en un punto crítico debido a las lluvias torrenciales. El trazado, rodeado de barrancos que desbordaban con más de mil metros cúbicos de agua por segundo, se enfrentó a una situación de alto riesgo que cobró la vida de varias personas en la región, incluidas cuatro empresarios y una madre e hija.
En medio de estas circunstancias críticas, el Circuit tomó una decisión salvadora: impedir que cerca de cien personas abandonaran las instalaciones durante la fuerte tromba. El jefe de seguridad determinó que nadie debía salir, una medida aprobada por la dirección para salvaguardar la vida de quienes trabajaban allí. María Moreno, empleada en el Circuit, recordó que antes de las seis de la tarde se informó a todos sobre la imposibilidad de salir, proporcionándoles comida y bebida gratuita, así como acceso a vestimenta del recinto para pasar la noche.
A pesar de las advertencias, hubo casos en los que fue necesaria la intervención para rescatar a personas, incluidos un camionero cuya obstinación lo llevó a desafiar las órdenes, resultando en que su vehículo fuera arrastrado por la corriente, y un miembro del personal de seguridad y dos operarios que también fueron socorridos a tiempo.
La principal amenaza provenía del barranco de Sechara, que, desbordado, causó daños significativos, arrancando partes críticas del acceso principal del circuito. Dado que ya había antecedentes de inundaciones en episodios semejantes, la experiencia adquirida resultó fundamental para tomar la decisión adecuada en esta situación. En los días previos, el Circuit había albergado los FIA Motorsport Games y se preparaba para importantes entrenamientos de Fórmula E y el gran premio de MotoGP, lo que aumentaba la actividad en las instalaciones.
Finalmente, el 30 de octubre, al amanecer, la visión en el Circuit era desoladora: árboles, vehículos y carreteras destrozadas. Aun así, gracias a la decisión tomada, las cerca de cien personas pudieron regresar a casa de manera segura por una salida secundaria del recinto.