Aragón afronta el 8 de febrero una cita con las urnas tan excepcional como incierta. El adelanto electoral decidido por Jorge Azcón ha comprimido la campaña y ha colocado a la comunidad en el foco político nacional. Las encuestas empiezan a marcar tendencia, pero el resultado final dependerá menos del ganador que de los pactos posteriores.
Las Cortes de Aragón, con 67 escaños y una mayoría absoluta fijada en 34, vuelven a dibujar un escenario fragmentado en el que nadie parece capaz de gobernar en solitario. Y eso convierte la noche electoral en una auténtica partida de ajedrez.
El CIS coloca al PP en cabeza
El último sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas sitúa al Partido Popular como primera fuerza en intención de voto. Los populares rondarían el 35%, ampliando distancia respecto al PSOE, que se quedaría en torno al 27%.

En tercera posición aparece Vox, con algo más del 15%, consolidándose como actor decisivo. Por detrás, un mosaico de fuerzas minoritarias —Chunta Aragonesista, IU-Sumar, Podemos y Teruel Existe— completa un Parlamento donde cada escaño puede ser determinante.
Traducido a diputados, el CIS proyecta:
- PP: entre 25 y 29 escaños
- PSOE: entre 17 y 23
- Vox: entre 10 y 13
Ninguna combinación sencilla. Pero una suma sí destaca: PP + Vox.
Ganar no es gobernar
Las encuestas dibujan un escenario claro: el PP ganaría las elecciones, pero no alcanzaría la mayoría absoluta. Eso obliga a mirar inevitablemente a Vox, que se convierte en llave de gobierno y en el socio más probable para una investidura.
La alternativa progresista, en cambio, aparece mucho más debilitada. La dispersión del voto en la izquierda y el peso limitado de los partidos minoritarios hacen muy complicada una mayoría alternativa al bloque conservador.
En este contexto, el resultado del 8 de febrero no cerrará el proceso político, sino que abrirá semanas de negociación.
Un electorado volátil y poco fiel
Uno de los datos más llamativos del CIS no tiene que ver con los partidos, sino con los votantes. Solo dos de cada diez aragoneses aseguran votar siempre a la misma formación. Más de la mitad reconoce que decide su papeleta según el contexto político del momento.
Esa volatilidad introduce un factor clave: nada está completamente decidido. Una campaña corta, un debate fallido o un mensaje mal calibrado pueden mover varios escaños en una Cámara muy ajustada.
Valoración del Gobierno y clima político
La gestión del actual Ejecutivo autonómico obtiene una nota intermedia: cerca del 40% la valora de forma positiva, frente a algo más del 20% que la suspende claramente. El resto se mueve en una zona gris que refleja cansancio político más que entusiasmo.
Ese clima explica en parte el adelanto electoral y también la dificultad para lograr mayorías estables.
Una noche abierta… y un día después decisivo
Si las encuestas no fallan, Aragón tendrá ganador pero no gobierno la noche del 8 de febrero. El PP parte con ventaja clara, pero su capacidad para gobernar dependerá de los pactos y del precio político que estos conlleven.
Más que quién gana, la gran pregunta es quién manda después. Y esa respuesta no estará en las urnas, sino en las negociaciones que vendrán justo después del recuento.