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Reencuentro de dos viejos amigos para iniciar el Viernes Santo
El barrio del Cabanyal en Valencia se despertó temprano para dar inicio al Viernes Santo con el tradicional Encuentro de los Cristos, un evento emblemático de la Semana Santa Marinera. Las tallas del Cristo del Salvador y del Cristo del Salvador y del Amparo se encontraron poco después de las 8 de la mañana en la calle de Pintor Ferrandis. Este ritual, que va más allá de la simple liturgia, convierte al barrio en un hervidero de emociones cuando las imágenes se encuentran al son del himno de España interpretado por bandas de cornetas y tambores. En esta reunión participan personas de todas las edades, y el rezo del padrenuestro “por los que se sienten solos y por los que han sufrido las consecuencias de la dana” es un momento de unión para toda la comunidad.
En este día, mientras el sol brillaba sobre los antiguos edificios de pescadores, el Cabanyal cobró vida. Las calles se llenaron de hombres y mujeres emocionados, y los bares abrieron desde temprano, reflejando cómo la fe y el deseo de vivir se entrelazan en este lugar. La procesión es una reunión familiar, donde todos se conocen y comparten planes para el día. A las ocho y diez, las tallas iniciaron su recorrido por la calle de la Reina, adornada con flores rosas, en un ambiente vibrante y caótico que caracteriza al barrio.
Mientras las tallas avanzan, se oyen las indicaciones de la Cofradía del Cristo del Salvador y del Amparo para facilitar el paso de las imágenes. La Semana Santa Marinera, aunque poco conocida en el resto de Valencia, es un secreto preciado para este barrio. El desfile avanza lentamente, dejando sombras largas a su paso, y la comunidad se transforma en un mar de gente que se abraza a esta tradición.
Al llegar a la altura de Empar Guillem, la procesión se dirige hacia el mar. Antes de la despedida, ambas tallas se enfrentan en un adiós simbólico, acompañadas por el sonido de las bandas. El sol calienta y, al llegar al litoral, el Cristo del Salvador protagoniza una última oración por los fallecidos en el mar. Tras las lágrimas, las risas vuelven a resonar cuando dos mujeres se preguntan: “¿Mos tomem algo?”. Es Viernes Santo junto al mar, y el Cabanyal celebra la vida.