El Es-Alert que se debía enviar a la población valenciana el 29 de octubre de 2024, durante la devastadora dana que causó 230 fallecidos en la provincia de Valencia, fue emitido a las 20.11 horas, sufriendo un retraso significativo. Jorge Suárez, subdirector general de Emergencias, explicó a la jueza a cargo de la investigación sobre la gestión de la riada que la demora se debió a varios factores: advertencias a los alcaldes, dudas legales y correcciones en acentos y palabras.
Suárez declaró como testigo que había propuesto enviar el mensaje a las 17 horas ante la alarmante situación en Utiel y Requena, donde los residentes buscaban refugio en los tejados. Reiteró esta proposición a las 17.38 horas, durante una reunión del Cecopi con diversas autoridades y expertos; sin embargo, su sugerencia no fue aceptada. A las 17.45 horas, planteó redactar el mensaje recomendando que la población se refugiera en lugares elevados y prestara atención a sus móviles. José Miguel Basset, quien entonces dirigía el Consorcio Provincial de Bomberos, advirtió sobre el riesgo de causar alarma a las 18 horas.
Con el agravamiento de la situación, se revisó la opción de enviar el mensaje. La comunicación del Cecopi se interrumpió para redactar una alerta sobre la emergencia en Forata. Entretanto, la exconsellera Salomé Pradas y su exsegundo Emilio Argüeso subrayaron que los alcaldes de las zonas afectadas debían ser informados previamente. A las 18.45 horas, se intentó realizar una videoconferencia con los alcaldes, pero fue imposible conectarse.
La sesión del Cecopi se reanudó a las 19 horas, momento en que Pradas declaró la decisión de enviar un mensaje en lugar de ordenar evacuaciones. Suárez leyó el contenido del mensaje. No obstante, surgieron nuevas demoras por preocupaciones legales sobre el posible confinamiento implicado en el mensaje, lo cual Pradas determinó consultar hacia las 19.30 horas. En ese tiempo, la situación ya no concernía solo a Forata, sino a toda la provincia de Valencia, ampliando el alcance del mensaje.
La versión final del comunicado experimentó leves cambios. Pradas quiso revisar la redacción final antes de su envío. Se detectó que el original estaba en castellano e inglés, por lo que se decidió eliminar el inglés. Luego, se redactó en valenciano, tarea que tomó alrededor de siete u ocho minutos. Suárez se lo presentó a Pradas, quien sugirió cambiar ‘se solicita suspender’ por ‘se ruega evitar’ para suavizar el tono. También se realizaron ajustes en la versión en valenciano, como eliminar el acento a Valencia y sustituir términos como ‘tipus’ por ‘tipo’ y ‘aquest’ por ‘este’.