Valencia, 10 de diciembre – Un innovador estudio ha validado un método no invasivo para medir el bienestar animal utilizando la piel de los delfines en el Oceanogràfic de Valencia. Este trabajo, liderado por los investigadores Clara Agustí, Oriol Talló y Xavier Manteca de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y la Fundación Oceanogràfic, junto con la colaboración de la Universidad de Murcia, ha validado por primera vez la posibilidad de analizar dos hormonas en la epidermis: el cortisol y la oxitocina. Estas hormonas son consideradas indicadores potenciales del estado físico y emocional de los cetáceos.
El estudio ha sido publicado en la revista científica ‘Animals’ y propone nuevas posibilidades para evaluar el bienestar de estos animales marinos mediante un método seguro y no invasivo. Este enfoque puede ser aplicado tanto a delfines en cautiverio como a poblaciones silvestres, permitiendo una mejor comprensión de la influencia de factores ambientales como la contaminación o el tráfico marítimo.
A lo largo de más de 18 meses, el equipo científico analizó muestras de piel obtenidas de manera segura de cinco delfines mulares (Tursiops truncatus) en el Oceanogràfic. Este proceso de validación es fundamental para cualquier indicador y es complejo de realizar en la naturaleza, ya que requiere un seguimiento constante y detallado de cada individuo.
Las muestras de piel, recolectadas mediante un suave raspado, se analizaron en laboratorio para detectar las concentraciones de cortisol, asociada al estrés, y oxitocina, vinculada al bienestar, interacción social y cohesión grupal.
“El proceso de recolección es sencillo gracias a la participación voluntaria de los delfines, facilitada por los cuidadores del Oceanogràfic y el uso de refuerzos positivos”, explicó Clara Agustí, investigadora de la UAB. Para ello, se utilizó una tarjeta de plástico desinfectada para recoger suavemente la piel de la aleta dorsal y posteriormente, en el laboratorio, se analizaron las hormonas de interés.
Los resultados señalaron que los niveles de cortisol fluctuaban con cambios físicos, tratamientos veterinarios y las estaciones del año. En cuanto a la oxitocina, los niveles eran menores ante indicadores negativos de bienestar o durante el cierre del Oceanogràfic, y aumentaban en otoño o durante periodos de alta afluencia de público, así como tras ciertos tratamientos veterinarios. Este patrón refleja el papel dual de la oxitocina, que puede incrementarse en situaciones positivas o en contextos de estrés, requiriendo una interpretación matizada.
Los hallazgos sugieren que tanto el cortisol como la oxitocina en la piel son biomarcadores potenciales del bienestar animal, capaces de reflejar cambios fisiológicos relacionados con el entorno y las condiciones sociales. Este método proporciona una forma menos invasiva y más continua de seguimiento del estado de los delfines, esencial en especies que requieren un manejo cuidadoso y limitado.
El enfoque se basa en el análisis de la epidermis, un tejido en renovación continua que permite integrar la actividad hormonal de varias semanas. A diferencia de análisis de sangre o heces, que muestran estados momentáneos, la piel ofrece una visión ampliada del equilibrio fisiológico del animal.
Este método ofrece una nueva perspectiva para estudiar el bienestar de los cetáceos de forma más continua y representativa, según Oriol Talló, coautor del estudio y supervisor del proyecto. “Hasta ahora, los indicadores se analizaban en muestras reflejando solo momentos puntuales, mientras que la piel brinda una visión más global y estable, y puede ser aplicada también en estudios de animales en su entorno natural”, expuso Talló.
El estudio contó con la participación de especialistas del Animal Welfare Education Centre (AWEC) de la UAB y del Interlab-UMU de la Universidad de Murcia. La recolección y observación de los animales se llevaron a cabo bajo estrictos protocolos éticos y de bienestar, aprobados por el Comité de Bienestar Animal del Oceanogràfic y conforme a la normativa europea vigente.
Además de su valor científico y de conservación, esta investigación aporta aplicaciones directas en el cuidado de los delfines, proporcionando una herramienta objetiva para monitorizar el bienestar y mejorar las estrategias de cuidado.