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Catalá defiende ciencia ante catástrofes en Premios Rei Jaume I
Un reconocimiento a la ciencia como salvavidas de la sociedad
Durante la reciente entrega de los prestigiosos Premios Rei Jaume I, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, destacó el papel clave que juega la ciencia en la prevención y gestión de catástrofes naturales y tecnológicas. En un evento que congregó a galardonados, científicos y autoridades institucionales, la alcaldesa subrayó cómo la investigación y la innovación pueden marcar la diferencia entre el desastre y la resiliencia frente a crisis inesperadas.
En su discurso, Catalá hizo un llamamiento a reforzar la inversión en ciencia y a impulsar su transferencia a la sociedad y al tejido productivo. En un contexto marcado por los efectos del cambio climático, las pandemias y los desastres ambientales, la defensa de la ciencia se convierte en un acto no solo político, sino también humano y solidario.
La ciencia frente al cambio climático y otras crisis
La intervención de María José Catalá tuvo lugar en un momento de creciente preocupación global por el impacto de fenómenos extremos. Desde sequías hasta grandes incendios forestales, pasando por inundaciones y emergencias sanitarias, la necesidad de soluciones científicas se vuelve más apremiante que nunca.
- El creciente número de fenómenos climáticos extremos genera riesgos económicos y sociales.
- Las poblaciones vulnerables son quienes más sufren estas consecuencias.
- Urgencia por establecer puentes entre la investigación, la política y la ciudadanía.
“La ciencia no es una opción, es una necesidad para garantizar un futuro más seguro, sólido y sostenible”, declaró la alcaldesa. Su mensaje fue especialmente oportuno tras un verano marcado por récords de temperatura, incendios incontrolables y situaciones de emergencia climática en el Mediterráneo.
Premios Rei Jaume I: un impulso al conocimiento nacional
Los Premios Rei Jaume I, otorgados anualmente por la Fundación Valenciana de Estudios Avanzados y la Generalitat Valenciana, son uno de los reconocimientos científicos más importantes de España. Desde su creación en 1989, han buscado incentivar la investigación, la innovación y el emprendimiento en el país.
La edición de este año reafirmó ese objetivo, homenajearon a destacados científicos que han dedicado sus carreras al progreso del conocimiento en campos como la medicina, la biotecnología, la economía, el emprendimiento y la protección del medio ambiente.
Áreas destacadas en los galardonados de esta edición
- Investigación médica: avances en genética y enfermedades degenerativas.
- Innovación: soluciones tecnológicas aplicadas a diferentes industrias.
- Economía: estudios sobre bienestar social y crecimiento sostenible.
- Protección del medio ambiente: estrategias de adaptación al cambio climático.
La entrega de premios reunió a diversas figuras políticas, empresariales y académicas, creando un espacio de diálogo sobre el valor del conocimiento y su función en una sociedad del siglo XXI que enfrenta nuevos desafíos cada día.
María José Catalá: compromiso con la ciencia y la innovación
Desde que asumió su cargo como alcaldesa de Valencia, María José Catalá ha defendido la necesidad de que los poderes públicos apoyen la innovación científica como pilar del desarrollo. Según la edil, integrar la ciencia en los ámbitos sociales, económicos y urbanos es la única vía para construir ciudades seguras y preparadas ante futuras crisis.
Durante su intervención en los Premios Rei Jaume I, Catalá propuso fomentar alianzas entre universidades, centros de investigación y administraciones públicas. Estas alianzas permitirían que los avances científicos tengan aplicaciones prácticas reales, desde alertas tempranas en desastres naturales hasta soluciones sostenibles para el urbanismo y la movilidad.
Propuestas de Catalá para fortalecer la ciencia en Valencia
- Creación de un ecosistema de innovación urbana.
- Incentivos fiscales para startups centradas en I+D.
- Ampliación de convenios con universidades y centros tecnológicos.
- Programas educativos que promuevan vocaciones científicas desde etapas tempranas.
“Invertir en ciencia es invertir en nuestra gente“, remarcó Catalá, quien recordó que las ciudades deben liderar la transformación hacia un modelo más inteligente, innovador y sostenible.
La transferencia del conocimiento como reto pendiente
A pesar del gran número de investigaciones de alto nivel que se desarrollan en España, muchos de esos conocimientos no llegan a aplicarse en el mundo empresarial o en las políticas públicas. Este desfase, conocido como la brecha entre ciencia y sociedad, fue otro de los temas centrales que abordaron los discursos del evento.
Catalá se sumó a las voces que exigen más recursos para que el impacto de la ciencia sea tangible, accesible y útil para el día a día de las personas. Para lograrlo, es necesario que las administraciones cooperen con los científicos, convirtiéndose en facilitadores del cambio.
Factores que dificultan la transferencia científica:
- Falta de financiación estable para investigación aplicada.
- Procesos burocráticos que ralentizan la innovación.
- Falta de formación en comunicación científica.
- Desconexión entre investigadores y empresas.
En palabras de la alcaldesa, “el conocimiento vale más cuando ayuda a alguien a vivir mejor”. Por eso, uno de los retos de las próximas décadas será lograr que Valencia y España entera se conviertan en motores del talento científico con impacto social real.
La ciencia como escudo frente al futuro incierto
Los avances tecnológicos han demostrado en los últimos años su potencial para amortiguar los efectos de las crisis. La digitalización de procesos, los sistemas de telemedicina, los indicadores predictivos y los sistemas inteligentes de alerta temprana ya están salvando vidas en muchos rincones del mundo.
Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, fue la ciencia la que proporcionó respuestas rápidas en forma de vacunas, protocolos sanitarios y análisis estadísticos. Catalá mencionó este caso como ejemplo paradigmático de cómo las soluciones científicas deben ocupar el centro del debate social y político.
Ejemplos de impacto científico en la vida cotidiana:
- Modelos de predicción meteorológica que ayudan a prevenir catástrofes.
- Desarrollo de materiales resistentes al fuego y las altas temperaturas.
- Bases de datos científicas que permiten tomar decisiones informadas.
- Ferias de ciencia que inspiran a jóvenes a seguir carreras STEM.
El mensaje está claro: invertir en ciencia salva vidas. Y no solo vidas humanas, sino también ecosistemas, patrimonio, modelos económicos y formas de vivir en comunidad.
Conclusión: una llamada urgente a apoyar la ciencia
La intervención de María José Catalá en los Premios Rei Jaume I no fue solo un discurso institucional. Fue también una declaración de intenciones hacia una ciudad y una sociedad más preparadas, resilientes e inteligentes. Valencia quiere consolidarse como ciudad de la innovación científica, y para eso necesita a todos los actores sociales implicados.
El evento sirvió para recordar que la ciencia no está distante, que no es elitista ni académica exclusivamente. La ciencia está en cada vacuna, en cada sensor contra incendios, en cada análisis de datos y en cada decisión que toma una administración para mejorar la vida de sus ciudadanos.
Por una cultura científica transversal
- Fomentar vocaciones científicas en escuelas e institutos.
- Reducir la desigualdad en el acceso al conocimiento.
- Romper la brecha entre tecnología, ciudadanía y gobernanza.
- Reconocer el valor social de los investigadores e investigadoras.
En definitiva, con líderes como Catalá alzando la voz por la ciencia y la innovación, se abre una ventana de oportunidad para que ciudades como Valencia sean faros de conocimiento en un mundo cambiante y desafiante.
Porque, como dijo la alcaldesa, “cuando apoyamos la ciencia no solo financiamos progreso: construimos futuro