La DANA del 29 de octubre de 2024 dejó imágenes imposibles de olvidar, barrios arrasados y 230 vidas truncadas en la Comunitat Valenciana. Pero más allá del agua y el barro, hubo un impacto silencioso que todavía hoy sigue presente: el daño emocional. Ahora, Sanidad quiere medirlo, entenderlo y, sobre todo, no mirar hacia otro lado.
La Conselleria de Sanidad ha anunciado un estudio de seguimiento de tres años para analizar cómo ha afectado aquella catástrofe a la salud mental de las personas que vivían en la llamada zona cero y en los municipios más golpeados por las inundaciones.
El dolor no siempre llega de golpe
Los expertos lo advierten desde hace años:
las secuelas psicológicas de una catástrofe no siempre aparecen de inmediato. Muchas veces llegan después, cuando pasa la emergencia, cuando el foco mediático se apaga y la vida intenta volver a la normalidad.
Ansiedad, depresión, estrés postraumático, problemas de concentración, miedo persistente o dificultad para retomar la rutina diaria son algunos de los trastornos que pueden emerger a medio y largo plazo, especialmente tras un episodio traumático de gran magnitud como el vivido en Valencia.
Un estudio pionero inspirado en Europa
El proyecto valenciano toma como referencia experiencias internacionales, como el English National Cohort Study of Flooding and Health, desarrollado en el Reino Unido tras graves inundaciones.
La idea es clara: crear una base científica sólida que permita a las administraciones anticiparse, mejorar los recursos y diseñar respuestas más eficaces tanto ahora como en futuras emergencias climáticas.
En este caso, el estudio estará coordinado por la Conselleria de Sanidad, el Ministerio de Sanidad y el área de Epidemiología y Salud Pública del CIBERESP del Instituto de Salud Carlos III.
Más de 23.000 personas recibirán una invitación
En las próximas semanas, 23.254 ciudadanos que residen en hogares de las zonas afectadas recibirán:
- Un SMS
- Y una carta oficial
En ambos se les invitará a participar de forma voluntaria en el estudio. Quienes acepten podrán realizar una encuesta a través de un teléfono gratuito atendido por personal autorizado.
El muestreo, elaborado por el Instituto Valenciano de Estadística, ha tenido en cuenta:
- Grado de afectación por la DANA
- Edad y sexo
- Nivel socioeconómico
- Sección censal
La muestra mínima prevista incluye 8.153 personas adultas y 2.718 menores de entre 6 y 17 años, estos últimos siempre con autorización de padres o tutores.
También se estudiará el impacto en niños y adolescentes
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que no se limita a la población adulta. La DANA también alteró la infancia de miles de niños y adolescentes, muchos de ellos expuestos a situaciones de miedo extremo, pérdida del hogar o incluso de familiares.
Con este seguimiento se pretende conocer cómo ha afectado la catástrofe a su desarrollo emocional y psicológico, y detectar posibles necesidades de apoyo temprano.
Los primeros datos ya alertan de un impacto real
Sanidad ya había activado sistemas de vigilancia tras la DANA, y los datos confirman lo que muchos profesionales intuían:
- En el primer mes, las consultas por salud mental en Atención Primaria aumentaron un 12,9%
- Los trastornos por estrés se dispararon un 144%
- En el grupo de edad entre 15 y 74 años, la incidencia creció un 50%
- Un año después, la depresión seguía por encima de los niveles previos, con un incremento del 12,4%
Aunque otros indicadores fueron normalizándose con el tiempo, la huella emocional no ha desaparecido del todo.
Mirar de frente lo que no se ve
Desde Sanidad subrayan que este estudio no sustituye la atención asistencial, sino que la complementa. Todas las personas participantes recibirán información sobre recursos de apoyo psicológico y sanitario disponibles.
Porque reconstruir casas y calles es imprescindible.
Pero reconstruir por dentro también lo es.
La DANA dejó cicatrices visibles. Ahora, Valencia intenta entender y sanar las que no se ven.