La reunión celebrada este miércoles entre el Ministerio de Transportes y los sindicatos del sector ferroviario ha terminado sin avances concretos y con una consecuencia clara: la huelga de trenes prevista para los días 9, 10 y 11 de febrero sigue adelante.
El encuentro, encabezado por el ministro Óscar Puente, tenía como objetivo desactivar el paro convocado por los maquinistas, pero las organizaciones sindicales aseguran que no se han producido compromisos firmes que respondan a sus principales reivindicaciones.
Diálogo abierto, pero sin resultados
Aunque ambas partes coinciden en que la reunión se desarrolló en un clima de diálogo y disposición a negociar, los sindicatos consideran que las propuestas trasladadas por el Ministerio no garantizan cambios estructurales en el sistema ferroviario.
Por este motivo, las organizaciones mantienen la convocatoria de huelga, que afectará a todos los servicios: alta velocidad, larga y media distancia, cercanías y transporte de mercancías, en plena semana de alta demanda.
Las partes han acordado volver a reunirse este jueves para intentar acercar posturas y evitar el impacto del paro en miles de usuarios.
Seguridad y modelo ferroviario, en el centro del conflicto
Desde los sindicatos insisten en que el conflicto no responde únicamente a cuestiones laborales, sino a un problema más profundo del modelo ferroviario actual. Los recientes accidentes registrados en distintos puntos del país han reavivado la preocupación entre los maquinistas, que denuncian deficiencias estructurales en materia de seguridad, organización y mantenimiento.
Entre sus demandas figuran el refuerzo de las plantillas, la mejora de las condiciones de trabajo, la reversión de la externalización de servicios clave y un compromiso real con la seguridad del sistema ferroviario.
Cambios en la cúpula tras la crisis
El contexto de la huelga coincide con una etapa de reajustes internos en el sector. En las últimas semanas se han producido varios ceses en puestos directivos vinculados a la gestión ferroviaria, tras los problemas registrados en Rodalies y los incidentes recientes.
Desde Renfe se insiste en que estos cambios responden a decisiones organizativas internas y no guardan relación directa con la huelga ni con la crisis operativa de los últimos meses.
Cuenta atrás para evitar el paro
Con la próxima reunión fijada para este jueves, el margen de maniobra es cada vez más estrecho. Si no se produce un giro en las negociaciones, España afrontará tres días consecutivos de huelga ferroviaria con un impacto directo en miles de desplazamientos y en el ya tensionado sistema de transporte.
Por ahora, sindicatos y Ministerio mantienen el pulso, con la negociación abierta… pero sin acuerdo a la vista.