Una situación tan insólita como inesperada ha alterado este jueves la normalidad del metro de Valencia, después de que un jabalí accediera a las vías y recorriera varios tramos subterráneos, obligando a activar un dispositivo especial de seguridad y provocando retrasos puntuales en el servicio.
El animal fue detectado a primera hora de la mañana en una zona comercial de Burjassot y, poco después, se introdujo en la red ferroviaria a través de la estación de Empalme, uno de los principales nudos donde confluyen metro y tranvía. Desde allí, continuó desplazándose por los túneles hasta ser avistado en estaciones como Beniferri y Campanar.
Intento de captura y decisión final
Durante más de tres horas, efectivos especializados trataron de localizar y capturar al jabalí sin causarle daño. Sin embargo, según fuentes oficiales, el riesgo que suponía tanto para los trabajadores como para los usuarios llevó a tomar una decisión drástica.
Finalmente, agentes del Seprona abatieron al animal en el interior de la infraestructura subterránea, al considerar que no era posible garantizar una captura segura en ese entorno cerrado y con circulación ferroviaria activa.
Retrasos, pero sin suspensión del servicio
La presencia del jabalí no obligó a interrumpir completamente el tráfico ferroviario, aunque sí se aplicaron restricciones de velocidad en varias líneas. En concreto, las líneas 1 y 2 registraron retrasos mientras los convoyes circulaban con mayor precaución para evitar un posible atropello o descarrilamiento.
Desde Metrovalencia han confirmado que, una vez finalizada la intervención, el servicio ha recuperado la normalidad y no se han producido daños materiales ni personales.
Un problema cada vez más frecuente
Este episodio vuelve a poner de relieve la creciente presencia de jabalíes en entornos urbanos de la Comunitat Valenciana. En los últimos años, los avistamientos de estos animales en zonas pobladas se han multiplicado, así como los accidentes de tráfico provocados por su irrupción en carreteras y vías rápidas.
Las autoridades recuerdan que se trata de una problemática estructural que afecta a numerosas ciudades y reclaman soluciones coordinadas para evitar que este tipo de situaciones, potencialmente peligrosas, se repitan en espacios públicos y redes de transporte.