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Un jubilado del Hospital de San Juan de Alicante reparte 7,5 millones del tercer premio entre antiguos compañeros
José Luis compró y distribuyó 150 décimos del 90.693 entre personal del centro y su entorno, en una tradición que repetía cada Navidad sin obtener beneficio.
22 de diciembre de 2025 · Redacción · Alicante
La suerte ha entrado este año en el Hospital de San Juan de Alicante por una puerta muy concreta: la de la confianza. José Luis, ya jubilado, llevaba tiempo manteniendo una costumbre que repetía cada diciembre con la naturalidad de quien hace un favor sin esperar nada a cambio: comprar décimos y repartirlos entre su familia y antiguos compañeros del centro sanitario. Esta vez, esa tradición se ha convertido en una lluvia de alegría: 7,5 millones de euros del tercer premio de la Lotería de Navidad 2025.
El número agraciado ha sido el 90.693, dotado con 50.000 euros por décimo. José Luis había distribuido 150 décimos entre personal del hospital y familiares, lo que eleva el reparto total a esos 7,5 millones. “Los vendo a la gente que está interesada. Yo no gano nada con ello. A quien la quiere comprar, se la pido y se la entrego”, explica, aún con el teléfono sin descanso desde que el premio fue cantado.
Una costumbre que terminó en llamadas, lágrimas y abrazos
Desde el momento en que los niños de San Ildefonso entonaron el 90.693, las llamadas se encadenaron una tras otra. “Lo mejor es recibir llamadas casi todo el día. Hay gente muy necesitada que me ha llamado llorando”, relata. Para él, sin embargo, el golpe emocional ha sido otro: “Lo que más ilusión me ha hecho es que les haya tocado a mis hijos”.
Entre los afortunados hay perfiles de todo tipo: enfermeras, celadores, personal de seguridad y trabajadores de distintos departamentos del hospital. Un premio repartido, además, en un entorno que vive el día a día con intensidad y que, de pronto, se encuentra con un respiro económico inesperado.
Qué significa ganar el tercer premio y cuánto toca
El tercer premio del Sorteo Extraordinario de Navidad está dotado con 500.000 euros a la serie, es decir, 50.000 euros por décimo. En muchos casos, este importe se vive como un premio “perfecto”: suficientemente alto como para aliviar hipotecas, deudas o proyectos familiares, y a la vez con un impacto que, en la práctica, suele ser más fácil de gestionar que un primer premio.
Un reparto que se multiplica en el entorno
Cuando un número llega a un hospital, el efecto dominó se nota rápido: familias, amigos, compañeros de turno y vecinos. “Estoy encantado de que les haya tocado”, insiste José Luis, que también ha resultado premiado con uno de los décimos, aunque asegura que no piensa cambiar su vida: “No tengo ninguna necesidad ni pretensiones. Las Navidades las voy a pasar como siempre”.
La administración que lo celebró como un hito
El número también ha sido una noticia grande para la administración que lo vendió. En la playa de San Juan de Alicante, la administración que gestionó parte de la venta celebró el premio como un antes y un después: era la primera vez que repartían un gran premio del sorteo de Navidad. Además de los 150 décimos distribuidos por José Luis, el punto de venta habría colocado más décimos del tercero, ampliando el impacto local.
En una mañana de nervios, llamadas cruzadas y mensajes en cadena, el premio ha dejado una imagen que se repite cada 22 de diciembre: la de la gente buscando a quien le cambió, sin saberlo, el final de año. Esta vez, en San Juan, ese alguien tenía nombre y una costumbre sencilla: compartir décimos con los suyos.
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