El municipio más pequeño de España por superficie estrena un auxiliar de Policía Local. Su horario va cambiando para que nadie pueda anticipar cuándo estará vigilando sus calles.
Hay pueblos donde la llegada de un nuevo servicio pasa casi desapercibida. En Llocnou de la Corona, incorporar a una sola persona para vigilar sus calles es todo un acontecimiento.
Este pequeño municipio de l’Horta Sud, situado a pocos kilómetros de València, cuenta desde el 19 de octubre con su primer auxiliar de Policía Local. El Ayuntamiento lo ha contratado inicialmente durante dos meses, como experiencia piloto, para mejorar la seguridad y el respeto a las normas de circulación.
Su incorporación tiene una peculiaridad: no sigue un horario fijo que todo el mundo pueda conocer. Los turnos cambian para que su presencia resulte imprevisible. Según explicó el alcalde, Nicolás Pérez, a El Español, se busca ofrecer tranquilidad a los vecinos y disuadir a quienes incumplen las normas. El auxiliar realiza su servicio sin arma.
Un municipio que ocupa menos de dos campos de fútbol
Para entender la dimensión de la noticia hay que mirar el mapa. Llocnou de la Corona tiene aproximadamente 12.800 metros cuadrados de término municipal, una superficie inferior a la de dos campos de fútbol.
Una revisión cartográfica realizada en 2022 lo situó por debajo de Emperador, también en la provincia de Valencia, y lo convirtió en el municipio más pequeño de España por extensión. El título se refiere al territorio: no significa que sea el pueblo con menos habitantes.
Sin bar, pero con farmacia
El reportaje de El Español describe una localidad de 132 habitantes que carece de colegio, centro de salud y bar. Entre sus particularidades destaca que el único comercio es una farmacia.
Su reducido tamaño tampoco significa aislamiento: está junto a Alfafar y Sedaví, dentro del entorno metropolitano de València.
Ahora, mientras se comprueba si el presupuesto permite mantener al auxiliar después de la prueba inicial, el Ayuntamiento tiene otra idea entre manos: habilitar un espacio social con máquinas expendedoras de comida y bebida. Una especie de «autobar» que sirva como punto de encuentro para jóvenes y mayores.
En Llocnou de la Corona, las novedades caben en muy poco espacio: una persona que vigila las calles y un lugar donde reunirse pueden cambiar bastante la vida cotidiana.







