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La Marina de Valencia se prepara para un nuevo rascacielos y una gran transformación urbana
La Marina de Valencia afronta una de sus mayores transformaciones desde la Copa América. El Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria han acordado la construcción de un rascacielos de 30 plantas y 108 metros de altura, que se convertirá en uno de los nuevos hitos arquitectónicos de la fachada marítima de la ciudad.
El proyecto, bautizado como Baluarte de La Marina, estará destinado a usos terciarios, combinando actividad hotelera, comercial y de oficinas, con una inversión privada que podría superar los 120 millones de euros.
Un edificio llamado a redefinir el skyline

El nuevo rascacielos se levantará sobre una parcela de 7.000 metros cuadrados, con una edificabilidad total de 28.000 metros cuadrados. Su ubicación estratégica, entre la plaza de Las Horas, la antigua Estación Marítima y los tinglados históricos del puerto, permitirá que el edificio destaque visualmente en el conjunto urbano de la Marina.
Con sus 108 metros de altura, el Baluarte de La Marina se situará entre los edificios más altos de la ciudad, solo por detrás de la Torre Meliá Valencia, y contribuirá a reconfigurar el perfil marítimo del Cap i Casal.
Regeneración verde del entorno del Edificio del Reloj
Paralelamente, el acuerdo entre ambas administraciones incluye la renaturalización del entorno del Edificio del Reloj, uno de los elementos patrimoniales más emblemáticos del puerto.
La actuación, con un presupuesto cercano a los dos millones de euros financiados por la Autoridad Portuaria, permitirá crear un gran espacio ajardinado para peatones, con zonas de sombra, pérgolas, mobiliario urbano y un nuevo diseño de pavimentos que prioriza la movilidad a pie.
El proyecto también contempla la mejora del alumbrado público, la conservación del arbolado existente, la reordenación viaria del entorno y la integración paisajística del antiguo edificio de la Copa América, actualmente en proceso de demolición.

Puerto y ciudad, un proyecto compartido
Desde el consistorio y la Autoridad Portuaria se defiende que esta actuación es un paso clave en la integración de la antigua dársena portuaria en la ciudad, reforzando La Marina como un espacio de innovación, emprendimiento y atracción turística.
Sin embargo, el anuncio también ha generado críticas políticas. Compromís ha cuestionado el modelo de gestión del proyecto y ha advertido del riesgo de priorizar intereses privados en un espacio estratégico para la ciudad, reclamando mayor transparencia y participación ciudadana.
Mientras tanto, La Marina avanza hacia una nueva etapa en la que arquitectura, espacio público y actividad económica marcarán el futuro de uno de los enclaves más simbólicos de Valencia.
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