Las hogueras iluminaban la arena, la música sonaba junto al mar y miles de personas celebraban la llegada del verano. Pero mientras la fiesta se extendía por las playas de Valencia, los servicios de emergencia desplegaban uno de los mayores operativos del año para hacer frente a incidencias de todo tipo.
La noche de San Juan ha reunido a unas 75.000 personas en las playas de la ciudad y ha dejado un balance marcado por numerosas intervenciones policiales, asistencias sanitarias y varias detenciones.
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Una de las noches más multitudinarias del año
La Malvarrosa y el Cabanyal volvieron a convertirse en el epicentro de la celebración de San Juan.
Desde primeras horas de la tarde miles de personas comenzaron a ocupar la arena para compartir cenas, encender hogueras autorizadas y participar en los tradicionales rituales ligados a esta festividad.
La elevada afluencia volvió a confirmar que San Juan sigue siendo una de las celebraciones más populares de la Comunitat Valenciana.
El balance policial: 40 detenidos y más de 900 identificados
La Policía Nacional desplegó un amplio dispositivo de seguridad para controlar los accesos y prevenir incidentes.
Según el balance facilitado por las autoridades, la noche se saldó con 40 personas detenidas y 927 identificadas.
Además, se registró una denuncia por una presunta agresión sexual y dos actuaciones relacionadas con posibles casos de violencia de género.
Drogas, robos y peleas entre las incidencias más frecuentes
La mayor parte de las actuaciones policiales estuvieron relacionadas con la posesión de sustancias estupefacientes.
En total se levantaron 225 actas, de las que 193 correspondieron a intervenciones vinculadas con drogas.
También se produjeron detenciones por hurtos, lesiones, atentado contra agentes de la autoridad y otros delitos registrados durante la madrugada.
Una pelea con objetos peligrosos obliga a intervenir a la Policía
Entre los episodios más destacados de la noche figura una pelea registrada en las inmediaciones de un local de ocio.
La intervención policial fue necesaria después de que varias personas participaran en una reyerta en la que se utilizaron objetos considerados peligrosos.
Los agentes lograron controlar la situación y evitar que el incidente tuviera consecuencias más graves.
Cien asistencias sanitarias en una sola noche
El intenso calor que afecta estos días a la Comunitat Valenciana también tuvo reflejo en las intervenciones sanitarias.
Los equipos de Cruz Roja atendieron a un centenar de personas por diferentes motivos relacionados con la celebración.
Las intoxicaciones, las quemaduras provocadas por las hogueras, los traumatismos y las lipotimias concentraron la mayor parte de las asistencias.
Seis personas trasladadas a hospitales
Aunque la mayoría de las atenciones pudieron resolverse en el lugar, seis personas necesitaron traslado a centros hospitalarios.
Tres fueron evacuadas por traumatismos y otra por quemaduras, mientras que el resto requirió atención médica especializada.
La rápida actuación de los equipos sanitarios permitió responder con eficacia a las incidencias registradas durante la noche.
Menos residuos que el año pasado
La mañana posterior a la celebración estuvo marcada por un amplio dispositivo de limpieza.
Los operarios municipales retiraron un total de 58 toneladas de residuos de las playas valencianas.
La cifra supone un ligero descenso respecto al año anterior, cuando se recogieron unas 60 toneladas tras la festividad.
Controles de seguridad en todo el litoral valenciano
La vigilancia no se limitó a Valencia capital.
En numerosos municipios costeros se realizaron controles para impedir el acceso a las playas con materiales peligrosos, vidrio, armas blancas o elementos inflamables.
En localidades como Elche, Alicante o las zonas protegidas del sur de Valencia se mantuvieron además restricciones específicas para evitar incendios y proteger espacios naturales sensibles.
Una fiesta multitudinaria bajo vigilancia permanente
La noche de San Juan volvió a demostrar su enorme capacidad de convocatoria.
Miles de personas disfrutaron de una tradición profundamente arraigada en la costa valenciana, aunque la magnitud de la celebración obligó a desplegar un importante dispositivo de seguridad, emergencias y limpieza para garantizar que la fiesta pudiera desarrollarse con normalidad.