Una empresa de Callosa de Segura se ha convertido en una pieza clave de la protección civil e infraestructural de Ucrania frente a los ataques con drones utilizados en la guerra contra Rusia.
Según ha trascendido, la compañía fabrica actualmente cerca de la mitad de las redes antidrones instaladas en territorio ucraniano.
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De iniciativa solidaria a especialización industrial
La empresa IRC comenzó colaborando con Ucrania tras el inicio de la invasión rusa como una acción de apoyo solidario.
Cuatro años después, el proyecto se ha transformado en una línea industrial especializada en sistemas de protección frente a drones militares.
“Nos dedicamos a fabricar y distribuir redes que salvan vidas”, explica el director comercial de la empresa, Juan Luis Antón.
Redes para proteger ciudades e infraestructuras
Las redes fabricadas en la comarca de la Vega Baja se utilizan para proteger:
- Infraestructuras estratégicas
- Instalaciones sensibles
- Zonas urbanas
- Espacios civiles
El objetivo es reducir el impacto de drones explosivos y ataques aéreos, una de las principales amenazas del conflicto.
De las almadrabas a la guerra tecnológica
La empresa contaba con una larga experiencia previa en la fabricación de redes para el sector pesquero.
Durante años diseñó sistemas destinados a la captura de grandes túnidos, especialmente atunes.
Según explica Antón:
“Llevábamos 25 años diseñando redes para pescar atunes de más de cien kilos”.
Ese conocimiento técnico permitió adaptar rápidamente materiales y estructuras a las nuevas necesidades militares.
Materiales y colores adaptados al terreno
La compañía explica que las redes deben diseñarse según:
- El tipo de dron
- El entorno donde se instalan
- La época del año
- La visibilidad aérea
Los sistemas se modifican constantemente para mejorar el camuflaje y la capacidad de frenado.
Tecnología que cambia continuamente
El jefe de producción de la empresa, Javier Lara, asegura que la evolución constante de la guerra obliga a rediseñar continuamente los sistemas de protección.
“Desarrollamos nuevos productos y nuevos tipos de redes según las necesidades del cliente”.
Según explica, la aparición de nuevas armas y drones obliga a adaptar rápidamente materiales y diseños.
Un proyecto vinculado a una trabajadora ucraniana
El origen del proyecto está relacionado con Anastasia Kovalova, trabajadora de origen ucraniano de la empresa, que impulsó los primeros contactos y la ayuda inicial tras el inicio de la guerra.
Con el paso del tiempo, la iniciativa terminó convirtiéndose en una actividad industrial estratégica con impacto directo sobre la protección de infraestructuras y población civil en Ucrania.