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Un día en el fin del mundo
Viernes, 2 de mayo de 2025, 00:24
A las seis de la tarde de un día laborable, el merendero está vacío, sin nadie en kilómetros a la redonda. La tranquilidad es absoluta, sin el ruido habitual de las grandes ciudades. Jonathan lleva consigo una mochila de gran tamaño, con un peso aproximado de diez kilos. De ella saca un filtro potabilizador, similar a una pajita enorme, junto con una cantimplora grande mientras busca una fuente de agua. Observa el entorno con atención; su experiencia le permite identificar cardos y juncos. Sabe que podrá alimentarse en las próximas horas. Jonathan está listo para cualquier eventualidad apocalíptica.
No hay motivo para alarmarse; la civilización sigue en pie. El reciente apagón del lunes causó cierta inquietud, pero el fin del mundo aún no ha llegado. Jonathan está especializado en supervivencia y montañismo, con un enfoque en estar siempre preparado. Es uno de los muchos valencianos que se han preparado para posibles catástrofes. Prefiere estar listo con una mochila bien equipada, varios hornillos, una radio a pilas y quizás una vivienda con placas solares abandonada cerca.
Por ahora, todo es teórico. El merendero está en Chulilla, a pocos kilómetros. No hay presencia de aviones militares ni se percibe radiación, y la electricidad aún funciona. Jonathan Lozano nos muestra su mochila de 24 horas. Es propietario de Serranía Aventura, una empresa de multiaventura donde enseña técnicas de supervivencia, y ha notado un aumento en las consultas desde el apagón. Recientemente, concluyó un curso intensivo de 24 horas con cuatro participantes en el monte. Vivir en el campo le ha brindado habilidades para sobrevivir en la montaña, aunque reconoce sus limitaciones en un entorno urbano. “Si el fin del mundo llega, lo primero es alejarse de las ciudades. El peligro más grande suele ser otro ser humano”, afirma.
La mochila de Jonathan está repleta de artículos para mantener el calor. Abarca sacos de dormir, esterillas aislantes, un anorak y una lona para improvisar un refugio si es necesario. “El frío es el mayor enemigo en la montaña”, explica, detallando que ni el hambre ni los jabalíes son tan peligrosos. En Valencia, el frío puede calar hasta en verano, especialmente durante las noches.
La prioridad en un caso apocalíptico es el agua. Jonathan lleva pastillas potabilizadoras y admite que hervir el agua es efectivo pero lento y trabajoso. Sin embargo, su filtro portátil permite beber directamente de un río o charca. “He bebido directamente del Turia con esto”, comenta. El filtro, que es capaz de purificar miles de litros de agua, es un recurso valioso.
La mochila, con numerosos bolsillos y correas, también contiene comida. Jonathan, que es vegetariano, lleva una mezcla de frutos secos, harina, muesli y quinoa. “Lo importante en la montaña son las calorías, más que las proteínas. Estos alimentos son ligeros y rápidos de preparar”, aclara. Lleva dos hornillos, mechero y ferrocerio para encender un fuego, aunque mantenerlo ardiendo es complicado.
No hay peligro de animales. Los zorros no representan una amenaza y los jabalíes pueden ser disuadidos si se mantiene la comida en alto. Jonathan sabe fabricar una lanza para defenderse. Además, lleva brújula y un silbato, útiles en caso de necesitar ser encontrado. “En un apocalipsis, lo importante no es lo que tienes, sino lo que sabes”, concluye. Gracias a su experiencia, usted tiene un poco más de conocimiento y el fin del mundo puede no parecer tan aterrador.
Consejos para sobrevivir a un apocalipsis
Ante la catástrofe mundial, su supervivencia está garantizada con estos consejos de expertos:
1. Aléjese de las ciudades: El mayor peligro puede ser el contacto con otras personas.
2. Tenga lista su mochila: Una mochila de 24 o 72 horas debe pesar entre 6 y 7 kilos.
3. Encuentre refugio: El frío es el enemigo a vencer, incluso en verano.
4. Asegure agua: Busque fuentes o ríos para un suministro constante, pero mantenga cierta distancia para evitar humedad y frío nocturno.
5. Defiéndase: Esté preparado para defenderse de animales, sean de cuatro patas o humanos.
6. Consiga comida: Frutos secos, harinas y quinoa son fuentes de energía cruciales. Conozca las plantas comestibles del entorno natural.
Recuerde, el conocimiento adquirido puede ser su mejor herramienta.