La Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia han decidido abordar el problema generado por la acumulación de toallitas y otros sedimentos en el colector norte de la ciudad, cuyo caudal se ha visto reducido de 1,9 metros cúbicos por segundo a solo 0,5, amenazando con colapsar. Este lunes se firmó un acuerdo en el salón de la chimenea del Ayuntamiento por parte del presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, y la alcaldesa de Valencia, María José Catalá. El convenio busca despejar el tramo final del colector, cerca de la Alameda y la Ciudad de las Ciencias, que había estado bloqueado desde 2019 por la falta de acuerdo entre las administraciones anteriores. Con una inversión de 4,4 millones de euros, se llevarán a cabo labores de limpieza en el tramo III del colector norte.
Catalá destacó que el 90% de la inversión proviene de la Generalitat, a través de Epsar, y el 10% restante del Ayuntamiento, cubriendo un tramo de 1,5 kilómetros para retirar 7.500 toneladas de arenas, lodos y toallitas. Por su parte, el Ayuntamiento de Valencia se encargará de redactar el proyecto y sacarlo a licitación. Según José Aparicio, gerente de Epsar, e Ignacio García, técnico, se crearán diez nuevos puntos de acceso para corregir la falta de arquetones y retirar los sedimentos que ocupan el 50% de la sección del colector. Esta obra, que utilizará un sistema de arrastre con draga, permitirá recuperar la capacidad de transporte del colector, que aporta el 44% del agua que llega a la depuradora de Pinedo.
La intervención, que se estima durará unas 63 semanas desde su inicio en 2026, también permitirá gestionar mejor los caudales de agua durante las fuertes lluvias y evitar vertidos contaminados en el cauce viejo. El presidente Mazón subrayó la importancia de la obra para la salubridad y la seguridad, advirtiendo de los riesgos que conlleva dejar problemas como este sin resolver, desde olores hasta posibles epidemias. Al respecto, destacó que la Comunitat Valenciana depura el 40% de las aguas residuales de España, aspirando a llegar al 45%.
Junto con esta iniciativa, se han aprobado acuerdos para mejorar y crear nuevas infraestructuras hidráulicas con una inversión total de 7,4 millones de euros. Catalá enfatizó que esta actuación subraya el compromiso con la calidad de vida y la sostenibilidad urbana, mientras Mazón aseguró que ya no habrá excusas para descuidar la gestión de áreas invisibles pero vitales para el bienestar de los ciudadanos.