La Cámara de Comercio de Valencia advierte sobre los riesgos que enfrentaría la ciudad si se quedara sin suministro de agua durante tres días, una situación que podría desatar una crisis sanitaria y de seguridad, además de pérdidas económicas superiores a 100 millones de euros. Este escenario se consideró a raíz de la dana ocurrida el 29 de octubre de 2024, que casi dejó a Valencia sin agua potable.
Un informe elaborado por la entidad empresarial, en colaboración con el Ayuntamiento de Valencia y Emivasa, evalúa el impacto en caso de pérdida de agua, revelando que en tres días podría haber pérdidas económicas por valor de 106 millones de euros. Se destaca que el sector más afectado sería el de servicios, con pérdidas de más de 87 millones de euros, especialmente en comercio, hostelería y transporte.
El informe subraya también el impacto en la educación, la sanidad y los servicios sociales, con pérdidas que superarían los 18 millones de euros. La importancia del agua potable es crítica para el funcionamiento de más de 1.700 centros sanitarios y 17 hospitales en Valencia. Además, el suministro es vital para las fuerzas de seguridad y los bomberos, quienes podrían enfrentar dificultades operativas ante un corte.
En el ámbito doméstico, un suministro interrumpido generaría un gasto de 4 millones de euros para que las familias accedan a agua embotellada, sin contar las posibles consecuencias sociales por la falta de estas botellas en comercios.
La Cámara de Comercio resalta la necesidad de una visión metropolitana para fortalecer el sistema de abastecimiento de agua. Con más de 1,63 millones de habitantes en el área metropolitana y alrededor de 115.000 empresas, la entidad insiste en estructurar una respuesta conjunta y metropolitana, al estilo de ciudades como Madrid o Barcelona.
El informe advierte sobre vulnerabilidades del sistema ante eventos climáticos, sísmicos, fallos eléctricos prolongados, y otros factores. Aunque el sistema de agua de Valencia es fuerte y eficiente, los eventos recientes han revelado su susceptibilidad. Por ello, se propone duplicar las tomas de suministro, mejorar las infraestructuras, y asegurar depósitos capaces de mantener el abastecimiento durante al menos 24 horas.
Finalmente, el Ayuntamiento de Valencia ha iniciado un plan de contingencia para ampliar la capacidad de respuesta de las 24 a 48 horas, pretendiendo minimizar el impacto de futuras incidencias. La Cámara concluye que, aunque el sistema actual es de alta calidad, requiere modernización e integración metropolitana para garantizar su resiliencia.