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Un emotivo acto para recordar el legado de una figura clave de la democracia
La ciudad de València conmemoró este miércoles el 34º aniversario del asesinato de Manuel Broseta, con un sentido homenaje que reunió a autoridades, representantes institucionales, familiares y ciudadanos para rendir tributo a quien fue una figura destacada de la transición democrática en España. El acto tuvo lugar en el paseo de la Alameda, exactamente en el lugar donde el catedrático fue asesinado por la organización terrorista ETA en 1992.
Bajo un cielo despejado y con un clima solemne, los asistentes recordaron al profesor Broseta no solo como víctima del terrorismo, sino también como defensor incansable del Estado de derecho, abogado, catedrático de Derecho Mercantil, senador por designación autonómica y secretario de Estado de las Comunidades Autónomas durante el Gobierno de Adolfo Suárez.
Presencia institucional y respaldo a la memoria democrática
Entre los asistentes al acto estuvieron:
- María José Catalá, alcaldesa de València.
- Carlos Mazón, presidente de la Generalitat Valenciana.
- Francisco Camps, expresidente de la Generalitat.
- Fernando de Rosa, presidente de la Fundación Broseta.
La alcaldesa subrayó el compromiso del Ayuntamiento con la memoria de Broseta, calificando su asesinato como un atentado a la democracia y destacando la responsabilidad colectiva de honrar su legado. “Hoy recordamos no solo a una víctima, sino a un referente intelectual y moral de nuestro país”, expresó Catalá.
Un crimen que conmocionó a la sociedad valenciana
Manuel Broseta fue asesinado el 15 de enero de 1992 a plena luz del día, cuando se dirigía a su despacho universitario. Fue tiroteado por un comando de ETA, cuya acción dejó una huella imborrable en la ciudad y en la historia reciente de España.
En aquellos años, la amenaza del terrorismo etarra afectó profundamente a la sociedad, pero el ataque contra Broseta, un académico y político que simbolizaba el diálogo y la legalidad, marcó un punto de inflexión. Desde entonces, cada aniversario se convierte en un momento para reflexionar sobre la necesidad de preservar la memoria histórica y reafirmar los valores democráticos.
Palabras de recuerdo y defensa de la democracia
Durante el acto, hubo espacio para intervenciones emotivas que resaltaron la trayectoria profesional y humana de Broseta. Uno de los discursos más destacados fue el de Fernando de Rosa, quien avanzó que la Fundación Profesor Manuel Broseta seguirá promoviendo los valores que defendió el catedrático, especialmente entre los jóvenes.
De Rosa insistió en la importancia de la educación democrática como antídoto contra los discursos que minimizan el daño cometido por el terrorismo, advirtiendo que “la historia no puede ser reescrita desde el olvido ni el revisionismo”.
Educación y memoria: pilares del legado de Broseta
La Fundación Broseta canaliza su labor a través de actividades académicas, premios, conferencias y colaboraciones con universidades. Todo ello con el objetivo de mantener vivo el espíritu de su fundador, basado en:
- El respeto por el estado de derecho.
- La defensa de las libertades individuales.
- La convivencia democrática.
- La cultura del entendimiento.
En este sentido, también se anunció la próxima edición del Premio Convivencia Profesor Broseta, que reconoce la labor de personas o instituciones que han trabajado en favor de la paz y la democraticidad.
Una figura imprescindible de la España democrática
Manuel Broseta no fue solo una víctima del terrorismo. Su papel fue crucial en la formulación de las autonomías durante la transición política española. Como catedrático, su influencia en el ámbito jurídico fue enorme, siendo mentor de generaciones de juristas.
Entre los logros más destacados de su trayectoria política y académica se encuentran:
- Su participación en la elaboración del modelo autonómico español.
- Su colaboración con personalidades clave como Adolfo Suárez y otros líderes reformistas.
- Su contribución con libros, artículos y conferencias que fortalecieron la comprensión del sistema jurídico democrático.
València como ciudad comprometida con la memoria y la justicia
El homenaje también sirvió como altavoz para reforzar el compromiso de instituciones municipales y autonómicas con la reparación moral y social de las víctimas del terrorismo. Desde el consistorio valenciano se recordó que continuarán trabajando para que figuras como Broseta no desaparezcan de la memoria colectiva.
Al finalizar el acto, tuvo lugar una ofrenda floral y un minuto de silencio en el punto exacto del atentado. La escena fue profundamente conmovedora, con numerosos estudiantes, ciudadanos anónimos y personalidades que, en silencio, demostraron respeto y convicción por los valores que Broseta defendió con su vida.
Un mensaje de unidad frente al terrorismo
La jornada del recuerdo fue también una manifestación de unidad institucional frente al terrorismo y la violencia ideológica. En palabras de Carlos Mazón, presidente de la Generalitat:
“Hoy València vuelve a dejar claro que frente al odio y la barbarie, solo cabe la firmeza del derecho y la justicia”.
Mazón destacó que todo acto de recuerdo también es un acto de combate contra el olvido: “Las generaciones futuras deben conocer lo que ocurrió, para que jamás vuelva a repetirse”.
Llamado a no blanquear a los responsables del terror
En un contexto político y mediático en el que se discute constantemente la memoria de ETA y sus consecuencias, varios portavoces hicieron un llamado a rechazar cualquier forma de blanqueamiento de los crímenes. Broseta representa, según coincidieron, la frontera moral que no se debe cruzar.
Así lo expresó María José Catalá: “Aquí no hay equidistancias. Las víctimas son víctimas, y no hay relato alternativo que pueda justificar la violencia”.
El legado de Broseta, una luz en tiempos oscuros
El recuerdo de Manuel Broseta va más allá del luto. Se arraiga como un símbolo de resistencia democrática frente a quienes, con las armas, quisieron imponerse al diálogo. Su labor académica, su entrega cívica y su asesinato injusto lo convierten en un referente que traspasa generaciones.
En este aniversario 34º, València no solo rindió tributo a su memoria. También renovó su compromiso firme con la defensa de la libertad, la justicia y la convivencia en paz, valores que Broseta promovió hasta el último día de su vida.
A través de homenajes como este, la ciudad se reafirma como un bastión de la democracia constitucional y de respeto a las instituciones, al tiempo que rinde justicia simbólica a quienes cayeron por sostener la dignidad humana frente al odio y la intolerancia.
Conclusión: mantener viva la memoria como deber ciudadano
El acto de homenaje a Manuel Broseta no es solo una ceremonia más. Es un recordatorio colectivo de que la memoria democrática debe permanecer viva. Porque recordar a quienes dieron su vida por España es también una forma de dar sentido al presente y construir un futuro donde el terrorismo nunca encuentre cabida.
Desde València, se vuelve a proclamar alto y claro: la paz se defiende desde la memoria, la educación y la justicia. Y figuras como la de Manuel Broseta seguirán siendo faros éticos en medio de los desafíos que la sociedad española pueda enfrentar.