Durante años fue una de las imágenes más llamativas para quienes entraban a Valencia por la avenida Pío XII. Edificios abandonados, solares degradados, ocupaciones y una sensación constante de abandono que llevó a muchos vecinos a bautizar la zona con un apodo tan duro como conocido: el “Chernóbil” de Campanar.
Ahora, después de décadas de promesas, bloqueos urbanísticos y proyectos que nunca terminaban de arrancar, las excavadoras han comenzado a cambiar definitivamente el paisaje.
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El fin de una herida urbana que llevaba casi 40 años abierta
Las primeras demoliciones ya son visibles en varios de los inmuebles que permanecían abandonados desde hace años.
Lo que durante décadas fue uno de los grandes problemas urbanísticos de Valencia empieza a desaparecer poco a poco bajo la acción de la maquinaria pesada.
La situación se arrastraba desde finales de los años ochenta, cuando el planeamiento urbanístico dejó estos edificios fuera de ordenación y condenados a una futura desaparición que nunca terminaba de llegar.
Mientras tanto, el deterioro fue creciendo año tras año.
Un lugar marcado por el abandono
La falta de actividad convirtió la zona en un espacio degradado en pleno acceso a la ciudad.
Los inmuebles vacíos sufrieron ocupaciones, actos vandálicos y un progresivo deterioro que contrastaba con su ubicación estratégica, frente a uno de los principales centros comerciales de Valencia y junto a una de las entradas más transitadas de la capital.
Los solares también acabaron utilizándose como aparcamiento improvisado, generando una imagen que vecinos y comerciantes llevaban años denunciando.
El proyecto que transformará por completo Campanar
La demolición es solo el primer paso de una actuación mucho más ambiciosa.
El plan urbanístico contempla la transformación integral de más de 12.000 metros cuadrados, conectando espacios actualmente fragmentados y mejorando la movilidad de toda la zona.
Cuando finalice el desarrollo urbanístico se habrán construido 133 viviendas, de las cuales 20 estarán destinadas a promoción pública.
Además, el proyecto incluye nuevas calles, zonas ajardinadas, espacios peatonales y mejoras en los accesos del barrio.
Más zonas verdes y una nueva entrada a Valencia
Uno de los objetivos principales es convertir este entorno en una carta de presentación mucho más atractiva para quienes acceden a la ciudad.
La futura urbanización incorporará jardines, carriles bici, nuevas plazas de aparcamiento y sistemas sostenibles para la gestión del agua de lluvia.
También se instalará iluminación LED y vegetación adaptada al clima mediterráneo para reducir el consumo hídrico.
La actuación pretende eliminar definitivamente la imagen degradada que ha acompañado a este espacio durante décadas.
Una transformación que ya no tiene marcha atrás
Los trabajos de derribo se prolongarán durante los próximos meses debido a la magnitud de las edificaciones afectadas.
Después llegará la urbanización y, posteriormente, la construcción de las nuevas viviendas.
Para muchos vecinos de Campanar, el inicio de las obras supone el final de una larga espera que parecía no terminar nunca.
Lo que durante años fue conocido como el “Chernóbil” valenciano comienza a desaparecer. En su lugar, la ciudad prepara una de las mayores transformaciones urbanísticas de esta zona en las últimas décadas, con la intención de convertir un símbolo de abandono en un nuevo espacio para vivir, pasear y disfrutar de Valencia.