Una inversión de 120 millones permitirá a Valencia ser la primera ciudad autosuficiente en agua durante emergencias
El apagón que afectó a la Comunitat Valenciana y a toda España a finales de abril de este año complicó el suministro de agua en Valencia. Durante más de diez horas, la planta de La Presa, principal centro de potabilización de la ciudad, enfrentó dificultades significativas. Fue necesario trasladar generadores y movilizar a más de un centenar de técnicos durante la madrugada, mientras persistía la incertidumbre sobre la capacidad para abastecer a las localidades cercanas al centro de la ciudad. La alcaldesa, María José Catalá, calificó la situación como “muy compleja” y manifestó su compromiso de fortalecer la ciudad en su reciente intervención en el debate sobre el estado de la ciudad. Catalá anunció un ambicioso plan para mejorar la resiliencia de Valencia ante emergencias como apagones o inundaciones que han requerido reducciones en la presión del agua para asegurar el suministro a áreas afectadas.
Este plan, denominado ‘Plan Estratégico de inversiones extraordinarias en el abastecimiento de Valencia’, contempla una inversión de 120 millones de euros que se implementará desde el próximo año hasta 2031. Actualmente, Valencia puede mantener su suministro de agua durante 24 horas en emergencias graves. El objetivo es extender esta autonomía hasta 48 horas o más. Entre las medidas propuestas, se destaca la creación de cuatro nuevas plantas de abastecimiento de agua potable situadas en las avenidas Pío Baroja, Tres Cruces, Malilla y la Ronda Nord. La planta de Pío Baroja está programada para estar operativa en el segundo trimestre de 2027 y tendrá una capacidad de producir 150 litros de agua potable por segundo.
El plan también incluye la adquisición de grupos electrógenos para garantizar el suministro eléctrico en las plantas de tratamiento de agua, como La Presa, con una inversión cercana a los 4 millones de euros. Estas instalaciones asegurarían el abastecimiento incluso durante apagones como el ocurrido en abril.
Otra iniciativa novedosa es el aprovechamiento del agua extraída de las estaciones de metro y ferrocarril. Por ejemplo, en las estaciones de Adif en el Cabanyal y de FGV en Turia se recolectan anualmente 1,2 hectómetros cúbicos, equivalentes a 500 piscinas olímpicas. Este recurso se utilizará para el riego de calles y áreas verdes, lo que mejorará la capacidad de la red de alcantarillado.
La inversión también se destinará a la renovación de tuberías arteriales críticas, especialmente en San Isidro, Malilla y la V-30 hacia el Saler, cuya ruptura comprometería un tercio del suministro de agua en la ciudad. Asimismo, se planea ampliar la red de baja presión e incorporar nuevos pozos municipales para asegurar que el 100% de las áreas verdes sean regadas con agua de estos pozos, disminuyendo en un 25% el uso de camiones cisterna para el riego urbano.
Finalmente, el plan contempla el uso del agua que actualmente se dirige al mar desde la depuradora de Pinedo. Más de 100 hectómetros cúbicos al año se redirigirán para el riego y limpieza en Grao y Nazaret, y para restaurar el tramo final del antiguo cauce del Turia, como indicó la alcaldesa.