El Ayuntamiento de Valencia ha elaborado un plan de acción dirigido a combatir la contaminación acústica en la ciudad. Este documento, que todavía se encuentra en fase de borrador y está a la espera de la aprobación por parte de la Conselleria de Medio Ambiente, propone una serie de medidas para mitigar el ruido excesivo, especialmente en las zonas con alta concentración de locales de ocio.
Entre las acciones destacadas se incluye la instalación de medidores acústicos en nueve puntos estratégicos de la ciudad y un aumento en la vigilancia policial. Estos dispositivos, que permitirán medir el nivel de ruido y tomar decisiones inmediatas en caso de niveles elevados, estarán ubicados en áreas como Benimaclet, Ruzafa, la avenida de Aragón, la calle Juan Llorens, Cruz Cubierta, el paseo de la Alameda y las plazas de Honduras, Cánovas y el Cedro. Este proyecto se integra dentro del programa ‘Impulso VLCi’, que cuenta con un presupuesto de seis millones de euros, cubierto en un 70% por fondos europeos.
La planificación también contempla un refuerzo en la supervisión en áreas universitarias, especialmente en las plazas del Cedro y Honduras. Esta medida responde a fallos del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat, que anuló decisiones anteriores de declarar estas áreas como Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS).
El plan abarca además la implementación de limitadores sonoros en nuevos locales musicales y en aquellos ubicados en zonas ZAS que reporten quejas frecuentes. Complementariamente, se prevé un incremento en la formación de los agentes policiales en materia de control de horarios e inspecciones, además de llevar a cabo campañas de concienciación sobre contaminación acústica para ciudadanos y trabajadores del sector del ocio.
Otras iniciativas incluyen la distribución de información y materiales de sensibilización, la creación de una mesa de diálogo entre el Ayuntamiento, hosteleros y vecinos, y el establecimiento de un sello de calidad para los locales que cumplan con la normativa vigente.