El Ayuntamiento de Valencia ha adquirido un retrato del Rey Martín el Humano para el futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz
La Concejalía de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales del Ayuntamiento de Valencia ha incorporado a su colección permanente el Retrato de Martín I de Aragón. Este monarca, que gobernó entre 1396 y 1410 sobre los territorios de Aragón, Valencia, Mallorca, Cerdeña y Sicilia, y fue conde de Barcelona, será una pieza clave en el discurso expositivo del futuro Centro de Interpretación del Santo Cáliz, el cual se está desarrollando en la Casa del Relojero. La obra, valorada en 10.285 euros, es del reconocido pintor valenciano Pedro Arrúe de Mora. En el lienzo, el rey aparece con la sagrada reliquia en mano, en un marco decorado con oro fino y franjas de color azul óxido y crudo.
José Luis Moreno, delegado de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, subrayó la importancia del monarca en la historia del Santo Cáliz, recordando cómo este entró al relicario real de la Corona de Aragón desde el Monasterio de San Juan de la Peña. Moreno destacó que la obra permitirá evocar la figura del rey en el centro, que pretende difundir mediante tecnologías avanzadas la historia y el significado cultural y espiritual de esta emblemática reliquia.
El óleo sobre lienzo, de 134,07 cm de alto por 107,50 cm de ancho, muestra una representación idealizada de Martín I de Aragón, conocido como el Humano. El rey está retratado con rasgos majestuosos y serenos, portando una corona medieval y vistiendo una túnica de seda azul Francia con armiño, ornada con piedras preciosas. Además, se le ve con una capa roja burdeos de terciopelo. El retrato sitúa al monarca en un entorno interior, posiblemente el Palacio de la Aljafería de Zaragoza, junto a una ventana que añade profundidad al fondo de la obra. En la parte superior izquierda del lienzo, una inscripción en latín, sobre el escudo de la Corona de Aragón y Sicilia, lee: “REX MARTINVS COGNOM, PIVS”, mientras sostiene el Santo Cáliz por la base.
La historia documentada del Santo Cáliz comienza en 1399 en el monasterio de San Juan de la Peña, y resalta el interés del rey Martín el Humano por las reliquias, alineándose con la tradición de sus predecesores. Este interés fue impulsado por el prestigio que las reliquias otorgaban a los monarcas. Martín el Humano, decidido a incluir el Santo Cáliz en su colección, solicitó el 29 de agosto de 1399 al prior Fray Bernardo que lo trajera desde el monasterio hasta Zaragoza. Tras las gestiones de su capellán mayor, Fray Antonio Ballester, los monjes accedieron a ceder el cáliz. La entrega al rey tuvo lugar el 26 de septiembre de 1399, en un documento que acreditaba su origen desde Roma, enviado por San Lorenzo, y certificaba así la integración del cáliz en el relicario real como su pieza más valiosa.