València vuelve a protagonizar una de esas decisiones que retratan a la perfección las prioridades políticas del momento: casi medio millón de euros de dinero público para crear un “cubo inmersivo” sobre el Santo Cáliz.
En concreto, la Junta de Gobierno Local ha adjudicado 491.757,49 euros (IVA incluido) a la empresa Gvam Guías Interactivas S.L. para diseñar y equipar una experiencia digital basada en proyectores láser 4K que “sumergirá” al visitante en la historia del Santo Grial valenciano.
Un proyecto financiado con fondos europeos Next Generation, que tendrá una duración de seis meses y que se instalará primero en l’Almodí, para después trasladarse a la Casa del Rellotger, futura sede museística.
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Medio millón en proyecciones mientras faltan servicios básicos
La cifra no es menor: medio millón de euros para proyectores, pantallas y narrativa digital, en una ciudad donde:
- Hay barrios con problemas estructurales de limpieza.
- Los servicios sociales están saturados.
- Las listas de espera municipales crecen.
- La vivienda es cada vez más inaccesible.
- La reconstrucción tras la DANA sigue a trompicones.
Pero la prioridad institucional parece clara: un cubo tecnológico para “vivir una experiencia”.
Turismo, turismo y más turismo (aunque no llegue a los vecinos)
El Ayuntamiento justifica el gasto con el argumento habitual:
“Promover el turismo cultural, religioso, histórico y familiar”.
La traducción real:
otro proyecto pensado para el visitante, no para el vecino.
Mientras miles de valencianos no pueden permitirse alquilar en su propia ciudad, se destinan casi 500.000 euros a una instalación que, previsiblemente:
- Será usada sobre todo por turistas.
- Tendrá mantenimiento y costes adicionales.
- Se convertirá en otra pieza de marketing urbano.
La paradoja del Santo Cáliz digital
El contraste resulta casi irónico:
- Una reliquia asociada a la austeridad cristiana.
- Presentada mediante una de las tecnologías más caras posibles.
- En una ciudad donde cada euro público debería mirarse con lupa.
Un Santo Cáliz en versión 4K láser inmersiva, mientras en el mundo real:
- Falta personal en servicios municipales.
- Los centros cívicos se caen a pedazos.
- La atención social depende de presupuestos ajustados.
El problema no es la cultura, es el orden de prioridades
Nadie discute el valor histórico del Santo Cáliz ni la utilidad de divulgar patrimonio.
El problema es el momento, el contexto y la cifra.
Cuando una administración decide gastar 500.000 euros en una experiencia inmersiva, el mensaje implícito es claro:
Hay dinero para pantallas, pero no siempre para personas.
Y eso, más allá del cubo, es lo verdaderamente inmersivo:
la desconexión entre la política institucional y la realidad cotidiana de la ciudad.