La ciudad de Valencia ha dado este lunes un nuevo paso en su estrategia para frenar la expansión de los apartamentos turísticos y recuperar la vivienda residencial para los vecinos. El Ayuntamiento ha puesto en marcha la normativa sobre viviendas turísticas más restrictivas de España y, al mismo tiempo, ha denegado la licencia al conocido proyecto de la “colmena” de Russafa.
Según ha destacado el consistorio, las medidas coinciden con otro dato significativo: la clausura de 1.000 pisos turísticos ilegales y la retirada de 1.405 apartamentos turísticos de la oferta existente en la ciudad.
Índice de contenidos
Entra en vigor la nueva normativa
La nueva regulación municipal busca limitar la proliferación de viviendas de uso turístico en los barrios más tensionados y reforzar el control urbanístico sobre este tipo de alojamientos.
El Ayuntamiento defiende que la normativa pretende proteger el acceso a la vivienda, reducir la presión turística en determinadas zonas y mejorar la convivencia vecinal, especialmente en barrios donde el crecimiento de apartamentos turísticos había generado un fuerte malestar entre los residentes.
La “colmena” de Russafa se queda sin licencia
Entre las primeras decisiones adoptadas con el nuevo marco urbanístico figura la denegación de licencia al proyecto conocido como la “colmena” de Russafa, una iniciativa que había generado una gran polémica vecinal y social.
El proyecto planteaba alojamientos de dimensiones muy reducidas en pleno barrio de Russafa, uno de los más afectados por la turistificación y el aumento del precio de la vivienda en los últimos años.
Más de mil pisos ilegales clausurados
El Ayuntamiento también ha informado de que ya se han clausurado 1.000 apartamentos turísticos ilegales en la ciudad, mientras que 1.405 viviendas han sido retiradas de las plataformas y de la oferta turística.
Desde el gobierno municipal consideran que estas cifras reflejan un cambio de rumbo respecto a etapas anteriores y defienden que la prioridad pasa ahora por garantizar una ciudad “más habitable” para los residentes frente al crecimiento descontrolado del alojamiento turístico.
El debate sobre la vivienda sigue abierto
La regulación de los pisos turísticos se ha convertido en uno de los principales debates urbanos en Valencia, especialmente por su impacto en el precio del alquiler y en la expulsión de vecinos de determinados barrios.
Mientras asociaciones vecinales reclaman todavía más limitaciones, el sector turístico advierte del impacto económico que puede tener el endurecimiento normativo sobre la actividad y el empleo vinculado al turismo urbano.