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**Desacuerdo vecinal en Aldaia ante la conexión hidráulica propuesta**
La conexión del barranco de la Saleta con el nuevo cauce del Turia, mediante una conducción subterránea y un cauce en superficie, es vista como crucial por el Ayuntamiento de Aldaia. Sin embargo, un grupo de residentes del barrio del Cristo, específicamente en la zona de la Cautiva, ha manifestado su descontento con la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Júcar y ha decidido presentar objeciones para que las obras no se realicen tal como están planeadas.
Las fuertes inundaciones ocasionadas por la dana del pasado 29 de octubre evidenciaron la vulnerabilidad de Aldaia ante grandes avenidas de agua. Esto reactivó el respaldo del nuevo Consell para revisar la Ley de Protección de la Huerta. La confederación presentó su propuesta actualizada con un mayor aforo tras analizar el impacto del «tsunami» de la dana, calculando un caudal máximo de 130 metros cúbicos por segundo para mitigar riesgos de desbordamiento. Este caudal se dirigiría al nuevo cauce del Turia, tras comprobarse su adecuada capacidad de desagüe.
Durante la exposición pública del estudio ambiental, han surgido críticas por parte de algunos vecinos de la Cautiva. El presidente de la confederación, Miguel Polo, respondió a sus preocupaciones afirmando que el aliviadero, encargado de llevar el agua a la conducción, tendrá una regulación sólida y medidas para evitar obstrucciones. Sin embargo, Pedro Serrano, uno de los promotores de las alegaciones, manifiesta su desconfianza.
«La intervención no aumentará el riesgo de inundaciones en la zona, ya que no se trata de un desvío del barranco sino de una conducción diseñada para manejar el caudal previsto», explicó Polo. A pesar de estas medidas de seguridad, los vecinos, basándose en la experiencia del 29 de octubre, discrepan con el sistema propuesto y la estrategia adoptada por el gobierno municipal, al que acusan de dividir a la comunidad. Así lo expresó Alicia Carrasco, otra participante en la iniciativa.
Los opositores subrayan los peligros de que la conducción subterránea pase por áreas con numerosas dotaciones públicas y una zona industrial. «Existe el riesgo de que se obstruya debido a los arrastres, lo que podría provocar inundaciones en la zona», advierten.
Como alternativa, los vecinos sugieren profundizar el barranco de la Saleta y abordar el desafío que representa la barrera de las vías ferroviarias. Destacan que esta barrera es responsabilidad del Gobierno, que hace dos décadas les prometió un cinturón verde en lugar de la problemática conducción actualmente en consideración. Concluyen que su área está siendo tratada como “el trastero de Aldaia”, a pesar de ser hogar de miles de personas.