Vecinos de Catarroja sufren problemas por aguas fecales en un barranco
Situada entre los términos de Catarroja y Albal, la calle Pelayo alberga un barranco en parte de su recorrido. Este lugar, que en otras circunstancias no llamaría la atención en la comarca de l’Horta Sud, se ha convertido en un punto conflictivo debido al vertido de aguas fecales y los malos olores que los vecinos padecen desde hace años, incluso antes de las lluvias torrenciales conocidas como “dana”.
Antoni Morellà, presidente de la asociación vecinal de Les Barraques, expresa el malestar de los residentes. Según indica, al menos un colector de Albal desemboca directamente en este barranco, situado a escasos metros de las viviendas. Aunque el Ayuntamiento de Catarroja está al tanto del problema, la situación se ha agravado con la dana. “Mantenemos un contacto frecuente con la alcaldesa, Lorena Silvent, y últimamente están colocando tierra en la zona, aunque buscamos una solución definitiva”, afirma Morellà.
El Cecopal de Catarroja comunicó que esta semana se llevarán a cabo trabajos en el barranco de la calle Pelayo. Históricamente, este barranco ha causado problemas de inundaciones, residuos y malos olores, a lo que se suma el vertido de aguas fecales desde Albal. Morellà mostró fotografías tomadas antes de la dana, en las que se ve una capa de toallitas cubriendo el suelo del cauce como una alfombra maloliente.
El problema, que no comenzó con la dana pero que sí se ha visto exacerbado por ella, requiere una inversión considerable y la colaboración de varias instituciones, incluyendo ambos ayuntamientos, la Diputación, la Generalitat, e incluso Adif y el Ministerio de Transportes, ya que una línea de Cercanías atraviesa la zona. El barranco se extiende desde la avenida de la Rambleta hasta la Pista de Silla. “El Ayuntamiento está haciendo un gran esfuerzo, pero los colectores en Albal no están bien diseñados. Existen problemas de salubridad que nunca se han abordado adecuadamente porque requerirían una inversión significativa y no son obras llamativas como las de una avenida principal o un monumento”, recalca Morellà.
La asociación de vecinos espera que las inversiones destinadas a la reconstrucción del municipio incluyan una solución al problema del barranco. “Somos una asociación vecinal que busca recuperar el barrio, sus tradiciones y conseguir más inversiones e infraestructuras”, añade. Desde el 29 de octubre se han realizado labores de limpieza, pero las aguas estancadas siguen generando mosquitos y malos olores, una situación que el Ayuntamiento intenta resolver a corto plazo.