Título: Los vecinos de La Punta denuncian una nueva oleada de robos
En la pedanía de La Punta, ubicada cerca del Oceanogràfic y la Ciudad de las Artes y las Ciencias, los residentes expresan sentirse desprotegidos ante el aumento de robos. Los habitantes han informado sobre recientes incidentes en alquerías y apartamentos. En particular, dos viviendas en la calle Ignacio Zuluaga fueron desvalijadas, y una alquería deshabitada en el Camino Viejo de La Punta fue dañada.
En uno de los pisos, los ladrones se llevaron joyas, dinero en efectivo y monedas antiguas, mientras que en el otro también sustrajeron joyas y objetos de seguridad personal. Salva, un vecino de la zona, comentó que estos robos suelen ocurrir durante la noche y que los delincuentes utilizan llaves maestras para acceder a las viviendas cuando no hay nadie en casa.
José Martí, otro residente, relató que la hija de la propietaria de uno de los apartamentos afectados encontró el lugar en completo desorden al llegar por la mañana. Respecto a la alquería, los criminales intentaron entrar destrozando la puerta, aunque no lograron acceder. Los propietarios han reforzado la seguridad colocando una plancha de hierro en la puerta.
Carmen Caplliure, otra vecina, asegura que es difícil vivir con tranquilidad: “Escuchamos el más mínimo ruido y ya no podemos descansar. Hace tres meses saltaron la valla de mi propiedad, pero gracias a la alarma, la Policía acudió al lugar.”
Hace aproximadamente once meses, La Punta y Castellar-l’Oliveral sufrieron una ola de robos similares, algunos de ellos violentos. Los vecinos no desean que esa situación se repita y consideran insuficientes las dos cámaras de vigilancia instaladas por el Ayuntamiento en la zona. Además, se sienten abandonados en otras cuestiones cotidianas, como campos sin cultivar que se han convertido en focos de maleza y dificultan el paso de vehículos, un problema que creen debería atender el Consell Agrari.
Asimismo, mencionan que la pasarela peatonal que cruza las vías del tren presenta piezas oxidadas y desperfectos. La vegetación en los extremos de esta estructura ha crecido tanto que parece una selva. Los residentes también han notado un aumento en la presencia de roedores dentro de las viviendas.
Por todas estas razones, los vecinos exigen más vigilancia policial, limpieza de los campos y mayores inversiones en la zona.