**Los vecinos de San Isidro piden al Ayuntamiento que la nueva subestación eléctrica sea soterrada**
Los habitantes del barrio de San Isidro en Valencia han reiterado su exigencia al Ayuntamiento para que la futura subestación eléctrica sea construida bajo tierra, rememorando el 18º aniversario de la explosión de la subestación de Patraix que, en su momento, dejó sin electricidad a más de 50,000 clientes y causó daños materiales. Aunque no hubo víctimas mortales, el incidente despertó la preocupación de los vecinos, quienes inmediatamente solicitaron el traslado de dichas instalaciones a un lugar más seguro. Las autoridades propusieron entonces su reubicación en San Isidro, siempre y cuando se cumpliera el requisito de que la misma fuera soterrada entre las cocheras de la EMT y el cementerio general de Valencia.
La asociación vecinal de San Isidro aprovecha el aniversario del accidente para insistir al Ayuntamiento que cumpla con la promesa hecha en 2008 y reiterada en 2018, respecto a la construcción subterránea de la subestación. Los vecinos se oponen categóricamente a cualquier planteamiento que suponga una instalación sobre la superficie. “Rechazamos cualquier propuesta que implique una subestación en superficie. Exigimos el cumplimiento íntegro del acuerdo municipal, que fija su ubicación alejada y soterrada. Y no aceptaremos bajo ningún concepto una instalación visible ni expuesta sobre el entorno urbano de San Isidro, aún con 400 metros de distancia”, señalan en un comunicado.
La comunidad reafirma su oposición rotunda a cualquier proyecto de la subestación ‘Nuevo Cauce’ que no contemple su ejecución soterrada, tal como fue acordado en el pleno del Ayuntamiento de Valencia. Además, recuerdan que este compromiso fue respaldado por todos los grupos políticos y que llegó a ser mencionado en sesión plenaria por el entonces concejal de Urbanismo Jorge Bellver.
Por otro lado, la asociación vecinal propuso modificar el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) para evitar la construcción de la subestación en su área, sugiriendo en cambio su reubicación junto a las instalaciones de Ferrocarrils de la Generalitat (FGV) en Valencia Sud, propuesta que fue desestimada.
María José Catalá, la actual alcaldesa, remarcó durante una visita al barrio el compromiso de soterramiento como “inamovible” del Ayuntamiento, en alineación con el acuerdo plenario, las recomendaciones de la OMS y el planeamiento urbanístico vigente. En su visita el 5 de febrero, también anunció el proyecto de un nuevo polideportivo para el barrio.
La asociación resalta que San Isidro ha soportado históricamente múltiples infraestructuras molestas y sostienen que si la subestación debe construirse allí, debe ser soterrada. Subrayan que el planeamiento urbanístico reconoce esta aspiración como “legítima y estratégica” y apelan a que no se rompa la confianza otorgada por los acuerdos institucionales. “La conclusión es clara, subestación Nuevo Cauce soterrada, no se trata de una exigencia nueva, sino de cumplir lo pactado y proteger también al vecindario de San Isidro”, concluyen.