Cada mañana, miles de personas repiten el mismo ritual en las estaciones de Cercanías de Valencia: mirar el panel, esperar retrasos, buscar hueco en vagones abarrotados y asumir que llegar puntual se ha convertido casi en cuestión de suerte.
Ahora, después de años de incidencias y promesas incumplidas, los usuarios han decidido dar un paso más y llevar la presión directamente a los ayuntamientos.
La Plataforma Indignats amb Renfe y otros colectivos ciudadanos han iniciado una ofensiva institucional para exigir que los consistorios reclamen al Gobierno central y a Adif inversiones urgentes en una red ferroviaria que consideran “al límite”.
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El hartazgo tras años de retrasos y cancelaciones
La situación afecta especialmente a la línea C2, que conecta Valencia con Xàtiva, l’Alcúdia de Crespins y Moixent, aunque las quejas se extienden prácticamente a toda la red de Cercanías valenciana.
Los usuarios describen retrasos diarios, trenes cancelados, vagones saturados y continuas incidencias que afectan a unas 50.000 personas cada día.
Muchos aseguran que presentar reclamaciones ya no sirve de nada.
La respuesta, denuncian, siempre es la misma: disculpas y promesas de que se está trabajando para solucionar el problema.
Los ayuntamientos entran en escena
Ante la falta de cambios reales, la plataforma ha comenzado a presentar mociones en distintos plenos municipales para lograr respaldo institucional.
La primera ya ha salido adelante en Carcaixent con el apoyo de prácticamente todos los grupos políticos. Alzira y Algemesí serán los siguientes municipios donde se debatirá la iniciativa.
El objetivo es claro: convertir el deterioro de Cercanías en una reivindicación política y obligar al Gobierno a priorizar inversiones en mantenimiento, personal, frecuencias y material ferroviario.
“Viajar así es un infierno”
Las escenas que describen los pasajeros se repiten cada día, especialmente en horas punta.
Vagones donde apenas se puede respirar, puertas bloqueadas, pasajeros hacinados y enormes colas en la Estación del Norte de Valencia forman ya parte de la rutina diaria de miles de trabajadores y estudiantes.
La plataforma denuncia incluso incumplimientos de normativa europea sobre seguridad y ocupación en los trenes.
Muchos usuarios aseguran haber abandonado ya el transporte ferroviario para volver al coche privado ante la pérdida de fiabilidad del servicio.
Las obras y el crecimiento de pasajeros agravan el problema
Los colectivos reconocen que las rebajas en los abonos y billetes han impulsado el uso del tren, pero consideran que no se preparó la infraestructura para asumir el aumento de viajeros.
A eso se suman las obras en la Estación del Norte y su entorno, que han provocado desvíos, retrasos adicionales y transbordos constantes.
Las Fallas de este año fueron uno de los momentos más críticos, con miles de personas sin acceso ferroviario directo al centro de Valencia.
Lo que exigen los usuarios
Las reclamaciones van mucho más allá de pedir puntualidad.
Los colectivos reclaman más trenes, recuperación de frecuencias eliminadas, ampliación de líneas, eliminación de barreras arquitectónicas y una inversión sostenida en mantenimiento.
También piden que Renfe y Adif asuman responsabilidades reales y que el transporte público deje de quedar relegado frente a grandes proyectos ferroviarios.
Porque para miles de valencianos, el problema ya no es solo llegar tarde.
Es sentir que un servicio esencial para su vida diaria lleva demasiado tiempo funcionando al borde del colapso.