El presidente de la Diputación de Valencia se sube al tren de los contenidos virales con una serie de vídeo podcast en valenciano que mezcla música, agricultura, pelota y creadores de memes. Porque en 2026, si no estás en formato audiovisual, básicamente no existes.

Índice de contenidos
Del despacho al patio: cuando la política se graba en formato horizontal
Quién lo iba a decir: Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia y figura institucional por excelencia, ahora protagoniza una serie de vídeos que bien podrían aparecer entre un directo de Ibai y un sketch de los Jajajers. ¿El objetivo? Difundir el valenciano, claro. Pero también subirse al carro de la comunicación moderna, esa que no pasa por una rueda de prensa sino por un clip de 90 segundos, con subtítulos grandes y música de fondo.
¿Está cambiando la forma de hacer política o simplemente se está tuneando el mensaje para que encaje en TikTok y Spotify? Sea lo que sea, lo cierto es que la Diputación está rodando una serie de podcast y vídeo entrevistas con Mompó en modo presentador, comentarista o vecino simpático del barrio que se cuela en la grabación.
El presupuesto: poco más de 8.000 euros. La localización: un patio (porque todo lo que suene a aire libre es automáticamente más cool). El tono: distendido, desenfadado, con un uso natural del valenciano y con invitados que van desde el DJ Ximo Bayo hasta el agricultor Nando Durà. Todo muy auténtico. Todo muy “de la terreta”.
Hablemos del fondo: ¿difusión lingüística o campaña de imagen encubierta?
Oficialmente, esto forma parte de la estrategia de Foment i Ús del Valencià, el departamento de política lingüística que Mompó dirige desde la presidencia. Pero no hace falta tener un máster en comunicación para entender que también hay una segunda capa: posicionar a Mompó como político accesible, moderno y viralizable.
Sí, el valenciano está en el centro. Pero también lo está la narrativa de cercanía, esa que en los últimos años ha convertido a los presidentes, alcaldes y consellers en versiones institucionales de influencers. No lo decimos nosotros: lo demuestra el historial reciente.
El nuevo mandamiento político: “Tendrás TikTok y podcast, y lo difundirás por reels”
Desde que Pedro Sánchez se paseó por Radio 3 hablando de música y luego hizo un house tour de la Moncloa en TikTok, quedó claro que la política ya no se puede comunicar solo con un atril y una bandera de fondo.
Carlos Mazón ya lo entendió antes que nadie en la Comunitat Valenciana. Llegó a contratar a una asesora de redes especializada en podcast, montó una unidad audiovisual y, de paso, se inventó el personaje del president tiktoker, donde lo mismo anunciaba una obra que recomendaba un producto como si fuera Dulceida. No faltó el intento de traer los Premios Ídolo a Valencia, aunque la dana tuvo otros planes.
En ese ecosistema digital, Mompó se suma ahora con un producto más humilde pero igual de ambicioso en lo simbólico: que se sepa que él también está en la onda. Que puede hablar con creadores de contenido y con pilotaris. Que lo suyo no es solo plenos y papeles.
¿Quién sale en el podcast de Mompó? Una alineación con sabor local
Aunque todavía no se ha estrenado oficialmente —los primeros capítulos verán la luz a principios de 2026—, ya se conoce parte del casting de este Valencian Talk Show:
- Ximo Bayo, que probablemente cuente anécdotas de sus tiempos en la Ruta del Bakalao entre beats y frases míticas.
- Nando Durà, representante del mundo rural, que dará esa cuota de conexión con el campo que nunca falla.
- Tonet, figura destacada de la pilota valenciana, porque si hay algo que genera consenso es hablar de tradiciones deportivas mientras se bebe una mistela.
- Jajajers, dúo humorístico que se dedica a generar contenido en valenciano que mezcla memes, actualidad y frases de cuñado en el grupo de WhatsApp.
Todo esto bajo un formato que combina vídeo y audio, se graba en un entorno abierto, y tiene ese aire de tertulia de sobremesa con buena iluminación. ¿Lo siguiente? Algún cameo inesperado, seguro. Porque si algo enseña TikTok es que nunca sabes quién va a aparecer.
Influencers, políticos y ese límite difuso que ya nadie respeta
Lo que antes se llamaba “comunicar a pie de calle”, ahora se hace desde un micro con espuma y un plano cenital. La política se ha adaptado a los lenguajes de la red como quien aprende a bailar para no quedarse fuera de la fiesta. Y lo cierto es que funciona… hasta cierto punto.
¿Dónde está el límite entre divulgar y hacer campaña? ¿Dónde acaba el uso del valenciano como herramienta cultural y empieza como trampolín de visibilidad para figuras institucionales? No es fácil separar ambas cosas cuando el contenido está tan cuidadosamente editado.
Pero la clave, como siempre, está en cómo reacciona el público. Y hasta ahora, la gente está mirando. Lo cual, para un político, ya es media batalla ganada.
¿Por qué lo hacen todos ahora? Spoiler: porque la televisión ya no manda
El cambio de paradigma es brutal. Los jóvenes —ese grupo demográfico eternamente deseado por los partidos— no ven ruedas de prensa, ni debates, ni editoriales. Ven TikToks, escuchan podcasts y siguen a creadores con más carisma que muchos diputados juntos.
Así que si no puedes con ellos, únete. De ahí que tengamos a presidentes bailando (literalmente), a ministros compartiendo su Spotify Wrapped, y ahora a Mompó presentando lo que podríamos llamar un “Podcàst a la Valenciana”.
¿El mensaje llega más lejos? Sí. ¿Se banaliza? A veces. Pero, como suele decirse, el que no arriesga no gana likes. Y sin likes, no hay visibilidad. Y sin visibilidad, en política, estás muerto.
El futuro de Mompó: ¿un político con secciones propias en Twitch?
La pregunta no es si esta estrategia continuará. Lo hará. La cuestión es cuánto se institucionalizará. ¿Veremos a Mompó entrevistando a Ana Mena entre naranjos? ¿Un directo en la Albufera hablando de sostenibilidad con influencers del reciclaje? ¿Una cata de horchata en riguroso directo?
Nada es descartable.
Y si esto tiene éxito, ya podemos esperar un modelo replicable: más políticos saltando al audio, más valenciano en clave trendy, más formatos híbridos con fondos desenfadados y subtítulos en letras gordas.
Lo que queda claro: el valenciano no está reñido con la viralidad
Y eso es quizás lo más destacable. En una época en la que se habla tanto de lenguas “en peligro”, el uso del valenciano en un podcast moderno, ágil y entretenido no es solo una estrategia de marca política. Es también una apuesta cultural.
Hacer que el valenciano suene en Spotify, se vea en Instagram y se comparta por WhatsApp es una forma de demostrar que no todo lo tradicional tiene que quedarse en el pasado. Que se puede modernizar sin perder raíces. Que se puede comunicar sin sonar institucional.
¿Y ahora qué? ¿Estamos preparados para una campaña electoral por capítulos?
Con elecciones autonómicas asomando por el calendario y un margen de apenas 18 meses, el equipo de Mompó sabe que no basta con hacer las cosas bien: hay que contarlas mejor que nadie. Y si puede ser con música de fondo, mejor.
Al final, esto no va solo de podcast, ni de influencers, ni de patios bien iluminados. Va de conectar. De parecer cercano. De sonar natural. Aunque detrás haya un equipo de comunicación con guión y postproducción.