Las danas y otros episodios de temporales extremos son cada vez más frecuentes, especialmente en esta época del año. Por ello, los aeropuertos pueden llegar a sufrir retrasos y cancelaciones incluso con más frecuencia durante estos meses de otoño e invierno, a pesar de no ser un fenómeno exclusivo de esta época.
Sin embargo, las cancelaciones por esta causa no suelen dar derecho a indemnización para los pasajeros, salvo en situaciones muy concretas. Por ello, es fundamental consultar con profesionales especializados como el equipo de AirHelp, que pueden aclarar cualquier duda sobre la indemnización por retraso de más de tres horas cuando el vuelo se ve afectado por condiciones meteorológicas adversas.
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Vuelos cancelados por precipitaciones intensas
Los episodios de lluvia intensa suelen ser una causa habitual de retraso o cancelación de vuelos debido a la falta de visibilidad que provoca para poder operar los aviones con seguridad.
Un ejemplo reciente de ello fueron los 47 vuelos cancelados en el aeropuerto barcelonés de El Prat el pasado 6 de noviembre debido a las condiciones meteorológicas adversas de ese día en la comunidad autónoma catalana.
De hecho, bajo la alerta naranja, la Generalitat recomendó a la población evitar desplazamientos innecesarios, pues la movilidad fue complicada durante toda la jornada, incluida la aérea, y es que, además de las decenas de cancelaciones que sucedieron durante el día, se dieron otros tantos retrasos.
Derechos de los pasajeros
Como decíamos, los derechos de los pasajeros en estos casos están muy limitados, pues las condiciones meteorológicas adversas son lo que se conoce como una circunstancia extraordinaria. Es decir, se trata de una causa que no depende de la aerolínea y que, por tanto, la exime de tener que indemnizar a los pasajeros afectados por una posible cancelación.
Se trata de una de las diferentes razones por las que las aerolíneas pueden cancelar o retrasar un vuelo sin tener que pagar una compensación económica, como en los casos de huelgas de controladores aéreos u otro personal del aeropuerto, razones de seguridad o inestabilidad política. Por otro lado, entre las causas habitualmente reclamables, se encuentran, sobre todo, las huelgas de trabajadores de la misma compañía, como el personal de cabina.
Por ello, los pasajeros cuyo vuelo se cancele por mal tiempo no podrán, en general, presentar una reclamación aérea por vuelo cancelado y recibir la compensación también estipulada en la ley europea, de entre 125 y 600 euros.
Casos excepcionales
Sin embargo, esta misma ley, el Reglamento (CE) 261/2004, también especifica que las compañías aéreas deberán hacer todo lo posible para evitar tanto la cancelación como el retraso de sus vuelos por estas causas que, en principio, no dependen de ellas.
Si no es así, si es posible demostrar que la aerolínea en cuestión tuvo que cancelar su vuelo no tanto por el mal tiempo, sino por una mala previsión de sus recursos, por ejemplo, frente a este tipo de episodios, entonces los afectados todavía podrían presentar sus reclamaciones aéreas.
De hecho, ha habido casos en los que los pasajeros han recibido finalmente sus compensaciones, eso sí, tras pasar por los juzgados, incluso porque la aerolínea no hubiera justificado debidamente su decisión de cancelar un vuelo por mal tiempo, como sucedió en este caso de Ryanair.
La importancia del asesoramiento experto
Es por todo esto que el asesoramiento de la mano de profesionales del sector es tan importante, pues de ello puede depender el poder reclamar la indemnización por vuelo cancelado tal como contemplan los derechos de los pasajeros recogidos en la ley correspondiente de la Unión Europea.
No hacerlo supone perder la oportunidad de recibir una compensación económica que, como es evidente, va más allá del reembolso del billete. De hecho, el importe de esta indemnización está también indicado en la normativa y depende, en el caso de las cancelaciones, tanto de los kilómetros del trayecto del vuelo como de las horas de diferencia entre el vuelo que debió cancelarse y el vuelo alternativo que la aerolínea podría ofrecer, siempre que las circunstancias lo permitan.
Para ello, empresas especialistas en los derechos de los pasajeros aéreos ofrecen sus servicios. De esta forma, los afectados pueden asegurarse de que reciben, finalmente, lo que les corresponde según la ley.

