19 de noviembre de 2025
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20N: Francisco Franco del joven general de África al dictador que marcó medio siglo de España

Francisco Franco: del joven general de África al dictador que marcó medio siglo de España

19/11/2025 · Redacción

Cincuenta años de la muerte del dictador

El 20 de noviembre de 1975, con el anuncio oficial de que «Franco ha muerto», se cerraba una etapa de casi cuatro décadas de dictadura y se abría un tiempo nuevo marcado por la incertidumbre, pero también por la expectativa de cambio. Aquel régimen se había consolidado tras la victoria del bando sublevado en la Guerra Civil, iniciada tras el golpe militar del 18 de julio de 1936 contra la Segunda República.

Durante todo ese periodo, Francisco Franco acumuló en su persona los principales resortes del poder: fue jefe del Estado hasta el día de su muerte, jefe del Gobierno hasta 1973 y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, además de líder indiscutido del sistema político franquista.

Infancia, formación y primeros pasos en el Ejército

Francisco Franco Bahamonde nació en 1892 en Ferrol (A Coruña), en el seno de una familia de clase media vinculada al mundo militar. Su padre era oficial de la Armada y su madre, conocida por su religiosidad, marcó profundamente la educación del futuro dictador.

A los 14 años ingresó en la Academia de Infantería de Toledo, siguiendo la tradición castrense familiar. Una vez completada su formación, fue destinado a Marruecos, donde la guerra del Rif se convirtió en el escenario clave de su carrera. Entre 1912 y 1926 participó en numerosas campañas, se ganó fama de oficial disciplinado y se hizo un nombre dentro del Ejército.

En ese contexto asumió el mando de la Legión y protagonizó una rápida promoción: en 1926 fue ascendido a general de brigada, convirtiéndose en uno de los generales más jóvenes de Europa. En 1935 alcanzó la jefatura del Estado Mayor Central, un puesto de máxima responsabilidad en el Ejército español.

Del golpe de 1936 a la Guerra Civil

La victoria del Frente Popular en las elecciones de febrero de 1936 intensificó la tensión política. El Gobierno decidió alejar de los centros de poder a los generales considerados potencialmente golpistas y Franco fue destinado a Canarias. Esto no impidió que se sumara al complot militar que preparaban, entre otros, los generales José Sanjurjo y Emilio Mola.

El 18 de julio de 1936 se produjo el alzamiento militar, que triunfó en una parte del territorio, pero fracasó en ciudades clave como Madrid o Barcelona. El golpe derivó en una guerra abierta entre el bando republicano y el bloque sublevado, que acabaría denominándose bando nacional.

En el lado de los sublevados, Franco fue concentrando poder. El 1 de octubre de 1936 fue proclamado jefe del Estado y «caudillo», y pasó a dirigir la conducción militar y política del bloque nacional. Su bando contó con el apoyo decisivo de la Alemania nazi de Adolf Hitler y de la Italia fascista de Benito Mussolini, que utilizaron el conflicto como campo de pruebas para la Segunda Guerra Mundial.

Victoria y consolidación del régimen

Tras casi tres años de contienda y más de medio millón de muertos, el 1 de abril de 1939 se dio por terminada la Guerra Civil. Con la derrota de la República, Franco concentró todos los poderes del Estado e instauró una dictadura que combinaba el control militar, la influencia de la Iglesia católica y un sistema político de partido único articulado en torno a la Falange Española Tradicionalista y de las JONS.

Los primeros años estuvieron marcados por la represión de los vencidos, con miles de encarcelados, depurados y ejecutados, así como por una dura posguerra. La política económica de autarquía —un intento de autoabastecimiento en un país devastado— agravó la escasez de alimentos y bienes básicos.

Represión, censura y cartillas de racionamiento

El régimen implantó un sistema de control férreo sobre la vida política y social. Se prohibieron los partidos, se recortaron derechos y libertades y se aplicó una intensa censura sobre la prensa, el libro, el cine o el teatro. El aparato policial y judicial actuó contra militantes y simpatizantes de la República, contra organizaciones obreras y contra cualquier forma de oposición.

En el plano económico y social, la escasez se gestionó mediante la cartilla de racionamiento, instaurada en mayo de 1939 y vigente hasta junio de 1952. Cada ciudadano tenía derecho a una determinada cantidad de productos, lo que generó un sistema paralelo de estraperlo y desigualdades en el acceso a la comida.

La represión se prolongó durante décadas. Hasta muy poco antes de la muerte del dictador se dictaron sentencias de muerte contra opositores, como las ejecuciones de militantes de ETA y del FRAP en septiembre de 1975.

Ideología, Iglesia y aislamiento internacional

El franquismo se presentó como un régimen anticomunista, nacionalista y fuertemente influido por el catolicismo. La Iglesia tuvo un papel central en la educación, la moral pública y la legitimación del poder, especialmente en los primeros años. Se persiguieron las lenguas distintas del castellano en el espacio oficial y se recortaron de forma drástica los derechos de las mujeres, que quedaron sometidas legalmente a la tutela masculina.

Aunque España se mantuvo formalmente neutral durante la Segunda Guerra Mundial, el régimen mostró afinidad ideológica con Hitler y Mussolini. Ese alineamiento provocó que, al finalizar el conflicto, el país quedara aislado de las instituciones internacionales y fuera visto con recelo por las democracias occidentales.

Con la Guerra Fría, y por su posicionamiento anticomunista, el franquismo comenzó a recomponer relaciones con el bloque occidental. Acuerdos como los firmados con Estados Unidos en la década de 1950 y el ingreso en organismos internacionales supusieron una salida parcial del aislamiento y la integración en el nuevo tablero geopolítico.

Los últimos años del régimen y la designación del sucesor

Con el paso del tiempo, el régimen trató de asegurarse su continuidad más allá de la figura de Franco. En 1969, el dictador propuso como sucesor al entonces príncipe Juan Carlos, nieto del rey Alfonso XIII. Tras jurar las Leyes Fundamentales del Reino ante las Cortes franquistas, Juan Carlos fue nombrado «príncipe de España», en un título diseñado a medida del sistema.

En 1973, Franco delegó la presidencia del Gobierno en el almirante Luis Carrero Blanco, su hombre de máxima confianza. El atentado de ETA que acabó con la vida de Carrero en diciembre de ese mismo año supuso un duro golpe para los planes continuistas del régimen. Poco después, Carlos Arias Navarro fue designado nuevo jefe del Ejecutivo.

La salud de Franco comenzó a deteriorarse gravemente en sus últimos años. Juan Carlos asumió de manera interina la jefatura del Estado en 1974 y 1975 durante los ingresos hospitalarios del dictador, que acabó falleciendo el 20 de noviembre de 1975 tras varias complicaciones médicas.

La muerte de Franco y el inicio de la Transición

Dos días después de su fallecimiento, el 22 de noviembre de 1975, Juan Carlos juró como rey ante las Cortes franquistas. A partir de ese momento se abrió un proceso conocido como la Transición, en el que confluyeron la presión de la sociedad, el papel de la oposición democrática, el movimiento obrero y el propio interés de parte de las élites del régimen por pilotar un cambio controlado.

En 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas desde la Guerra Civil, y en diciembre de 1978 se aprobó en referéndum la Constitución que convirtió a España en una monarquía parlamentaria. La figura de Franco quedó ligada para siempre a una dictadura de casi cuarenta años, a la Guerra Civil que la precedió y a un legado que sigue siendo objeto de debate en el marco de la memoria democrática.

Etiquetas: Francisco Franco, franquismo, historia de España, memoria democrática

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