La montaña ha vuelto a dar un zarpazo mortal, cobrándose la vida de seis personas en los Alpes suizos.
Agencias/.- Cuatro de las víctimas formaban parte de dos grupos con catorce excursionistas italianos, alemanes y franceses que hacía un recorrido por el sector de Pigne d’Arolla, en el cantón suizo de Valais.
Una violenta tormenta les sorprendió a más de 3000 metros de altitud. Tuvieron que pasar la noche al raso, soportando la intemperie. Cuando los helicópteros los encontraron, ya por la mañana, uno había muerto, posiblemente debido a una caída. Otros tres perecieron poco después de hipotermia y cinco más siguen en estado grave.
Lo más trágico es que se encontraban a muy poca distancia de la cabaña de Vignettes, el refugio de esquiadores al que se dirigían y desde el que se lanzó la señal de alerta.
“Habían salido el día antes la cabaña de Dix para atravesar el itinerario de la Serpentina. Y en un momento dado se vieron sorprendidos por una fuerte tormenta y tuvieron que pasar la noche en la montaña, a unos 3200 metros de altitud”, explica Stève Léger, miembro de la Policía del cantón de Valais.
“Los excursionistas estaban reagrupados en una treintena de metros y trataban de protegerse del viento -relata el guía alpino Pascal Gaspoz-. No muy lejos, a 400 o 500 metros estaba la cabaña. Relativamente cerca, pero suficiente lejos para que no pudieran ser escuchados sus gritos de auxilio”.


