El barómetro continuo COVID-19 es una secuencia diaria de sondeos elaborados por Metroscopia con el objetivo de monitorizar el pulso de la sociedad española durante la crisis provocada por el SARS-CoV-2.
Cuarta Oleada
Este estudio se basa en los datos del Barómetro continuo sobre la COVID-19 perteneciente al proyecto Pulso de España. El barómetro continuo COVID-19 es una secuencia diaria de sondeos elaborados por Metroscopia con el objetivo de monitorizar el pulso de la sociedad española durante la crisis provocada por el SARS-CoV-2. El barómetro abarca múltiples dimensiones de esta pandemia y, especialmente, pone énfasis en cuatro grandes bloques temáticos: sanitario, económico-laboral, social e institucional. Este enfoque múltiple permite un detallado seguimiento longitudinal de la diversidad de aristas que presenta la compleja situación en que se encuentra la población española.
El seguimiento permanente del estado de ánimo, de la opinión y de los comportamientos de la ciudadanía permite medir no solo su reacción inmediata ante lo que va sucediendo, sino también detectar en tiempo real los posibles cambios de tendencia. Por tanto, este barómetro aspira a ser, a la vez, descriptivo y prospectivo: su objetivo no es solo describir la actual situación día a día del modo más preciso posible, sino también tratar de atisbar las tendencias más probables en nuestra sociedad cuando quede superada la epidemia de la COVID-19.
Servicio público
En Metroscopia compartimos plenamente el generalizado y emocionado agradecimiento de nuestra sociedad por el admirable trabajo que están realizando nuestros servidores públicos y, de forma especial, todo nuestro personal sanitario, así como aquellos sectores empresariales de los que dependen servicios de importancia estratégica (como, por ejemplo, telecomunicaciones y suministro de agua y electricidad). En ese sentido, Metroscopia ha decidido ofrecerse pro bono a los responsables públicos de la gestión y coordinación de esta crisis para proporcionarles la información relevante y más reciente sobre el estado de ánimo de nuestra sociedad.
Nuestro propósito es, sencillamente, y en la medida de nuestros medios, proporcionarles alguna ayuda para la más adecuada y eficaz toma de decisiones. Y así lo haremos mientras dure esta situación de emergencia, gracias al generoso respaldo y apoyo a esta iniciativa de nuestros principales clientes. Este barómetro es resultado del esfuerzo conjunto de técnicos y analistas de Metroscopia.

El 7,6% de la población adulta declara estar o haber estada infectada por COVID-19, según los sondeos realizados por Metroscopia entre el 14 y el 29 de junio 2020. En esta cuarta oleada se registra una variación mínima de tres décimas respecto a la tercera oleada (7,9%).

Alrededor de 3 millones de españoles estarían o habrían estado infectados por COVID-19.
Esta última toma cuenta con un tamaño muestral de 9.390 entrevistas entre el conjunto de la población española, lo que suma un total de 27.681 entrevistas entre abril y junio de 2020.
El ejercicio de estimación de la prevalencia de la enfermedad que en este informe se realiza tiene como objetivo ayudar a conocer la extensión de la pandemia en nuestro país y no pretende ser, en modo alguno, un registro de casos de contagio. No se trata, pues, de un estudio sero-epidemiológico, sino de un termómetro social del impacto de la enfermedad en base a la experiencia subjetiva de la población. Así, aunque el alcance sea limitado, sus resultados podrían ayudar a valorar la extensión real de la epidemia.
Las conclusiones alcanzadas en este informe se basan en las respuestas a la pregunta: “¿Ha estado, o se ha sentido, usted personalmente infectado por coronavirus?”. El carácter longitudinal del estudio permite monitorizar la evolución de las respuestas a lo largo del tiempo y, a su vez, el considerable tamaño muestral permite descender a un nivel de análisis de la estructura territorial y sociodemográfica del contagio declarado.
La inmensa mayoría de las respuestas son sensaciones personales sin soporte clínico alguno: sólo una pequeña proporción de las mismas corresponden a personas que han sido atendidas por personal sanitario, o a las que se les ha realizado el test de detección. En cualquier caso, los resultados dejan claro que no existiría inmunidad de grupo: solo el 7,6% de los adultos españoles declara estar o haber estado infectado por SARS-CoV-2. Esto equivaldría a unos 3 millones de personas (frente a las 270.000 contagiadas según las cifras oficiales a 25 de julio). En esta oleada no se han recogido los posibles efectos de los rebrotes ocurridos durante el mes de julio, dado que el trabajo de campo finalizó el 29 de junio.
El 7,6% engloba a todas las personas que dicen haber sido atendidas por los servicios de salud (2,1%), a las que, sin tener síntomas, han dado positivo en un test de detección (1,3%) y, por último, también comprende a los sintomáticos declarados (4,2%) que, a pesar de no contar con un diagnóstico médico, dicen haber tenido síntomas compatibles con esta enfermedad.
La prevalencia declarada retrocede ligeramente entre la tercera y la cuarta oleada

El volumen total de personas contagiadas estimado por Metroscopia es de 3 millones de españoles mayores de edad. Para obtener esta cifra, dado que la muestra seleccionada se corresponde con el censo electoral de españoles residentes (es decir, los mayores de edad con derecho a voto), se ha estimado que la población extranjera habría tenido una exposición al contagio similar a la del conjunto de la población (un 7.6% de los 4.1 millones de extranjeros residentes mayores de 18 años, es decir, unas 310.000 personas más).
La tasa de letalidad en la población adulta española oscilaría en un intervalo entre el 0,9%, en el mejor de los casos, (tomando la cifra de 28.432 fallecidos registrados por el sistema sanitario a fecha de 27 de julio de 2020) y el 1,4%, en el peor de los casos (según la estimación del exceso de mortalidad durante marzo y abril, 43.484 fallecidos, realizada por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad del Instituto de Salud Carlos III).
Se cuadruplica el número de personas que dicen haberse sometido a una prueba serológica en los últimos dos meses(%)

A lo largo de las once semanas en las que se ha desarrollado el estudio, el número total de personas que declaran haberse sometido a un test de COVID-19 se ha más que cuadruplicado. El crecimiento ha sido progresivo e ininterrumpido: a mediados de abril el 3,5% de la población decía haberse testado por COVID-19, se duplicó a mediados de mayo (7,3%), es tres veces superior a comienzos del mes de junio (11,8%) y llega a cuadruplicarse a finales de mes (15,8%).
Uno de cada cuatro españoles testados de COVID-19 (24%) declara haber obtenido un resultado positivo en la prueba. Esta cifra es ocho puntos inferior a la de la última oleada (32%) y la mitad que en abril (55%). Esto se debe, por un lado, al significativo aumento del número de test realizados y, por otro, a que el número de contagios estimados se ha mantenido estable, de ahí que la proporción sea inferior.
Prevalencia territorial del contagio declarado

La prevalencia declarada es significativamente desigual desde el punto de vista territorial: la Comunidad de Madrid y Castilla – La Mancha son las comunidades con un indicador más elevado de contagios (13,3% y 13,0%, respectivamente), mientras que Galicia y Aragón son las menos afectadas (4,3% y 4,0%).
Porcentaje de respuestas afirmativas desagregadas por CC.AA.(Intervalo de confianza 95%)


“Parece que no hemos aprendido nada de la epidemia que estamos pasando”
METROSCOPIA: El trabajo de campo de esta cuarta oleada del estudio de prevalencia declarada de la COVID-19 de Metroscopia se realizó entre el 8 y el 29 de junio, por lo que no ha recogido el posible efecto de los rebrotes que se han registrado en distintos puntos de España durante el mes de julio. ¿Qué impacto estima que pueden tener estos rebrotes? ¿Qué valoración puede hacerse hoy por hoy?
DR. LÓPEZ GALÍNDEZ: La situación actual me resulta difícil de entender. Sabíamos, y sabemos, que el virus seguía circulando como lo transmitimos tras el análisis de los resultados de la tercera oleada y de las cifras oficiales. Pensaba que con todo lo que hemos pasado, los poderes públicos a los distintos niveles harían los deberes y montarían los sistemas de vigilancia y control que, por ahora, es el único método que tenemos para el control; pero a la vista está que no se han hecho o no se han hecho al nivel necesario. Como no se controlen bien los brotes activos, es posible que podamos tener la segunda oleada antes de lo previsto.
Desde un punto de vista organizativo, no encuentro razones para ser muy optimista. En Salud Publica y Economía se habla del concepto coste/beneficio para apoyar la implementación de las vacunas. Yo creo que, en la situación actual, podemos hablar del concepto de coste/perjuicio o coste/quebranto. El coste que se están ahorrando las autonomías con la no contratación de rastreadores (que tampoco deben ser unos sueldos estratosféricos y tampoco es un número enorme de contratados) es incomparable con los perjuicios que puede y está acarreando el insuficiente control de los brotes epidémicos.
Esto lo acabamos de ver con la postura británica de imponer la cuarentena a los británicos que viajen a España. Si se estropea la temporada turística por haberse ahorrado unos cuantos miles de euros en sistemas de rastreo y previsión, que habrían podido detectar pronto los brotes, me parece incomprensible. Es como si algunas autonomías se estuvieran haciendo trampas en el solitario.
¿Por qué hemos llegado a esta situación?
Mi impresión es que se ha ido un poco demasiado deprisa en la desescalada, sobre todo en Cataluña y en Madrid, que presionaron para la desescalada, con la garantía de que se estaban montando las estructuras de rastreo. Durante este tiempo tendría que haberse preparado un sistema de vigilancia, haber reforzado la atención primaria, que sigue en precario y trabajando al límite y haber entrenado a los equipos. Además, se podía haber impuesto la obligatoriedad de las mascarillas en todo el país.
También hay un problema de falta de previsión, como ha ocurrido con el brote entre los temporeros en Aragón y Lleida que se sabía que podría ocurrir, porque todos los años acuden miles de personas, pero no se hizo lo suficiente para controlarlo. Quizás las recomendaciones han sido demasiado blandas.
¿Y cuál sería el siguiente paso?
Si continúa este ritmo de contagios y de brotes y que aumenten aquellos que no se controlan, no creo que lleguemos a noviembre sin que se produzca una segunda oleada; se producirá mucho antes. Es posible que estemos cerca de que la situación se nos vaya de las manos si siguen aumentando los casos y brotes.
Eso sí, no creo que la segunda oleada vaya a ser tan grave como la primera. Pero hay que tener en cuenta que llueve sobre mojado, que los médicos han sufrido una enorme sobrecarga asistencial y están al límite. Los hospitales están en una situación muy difícil, porque la mitad del personal está de vacaciones y no se han contratado suficientes sustituciones. Y, sin embargo, lo que todo el mundo ha señalado como imprescindible para el control de la epidemia, como era el reforzamiento de la atención primaria, el aumento de la vigilancia epidemiológica y el establecimiento de redes de rastreadores no se ha llevado a cabo en la mayoría de las comunidades autónomas.
Las mascarillas, el verano, el aire libre, todo ello puede ayudar a que una posible segunda oleada no sea tan intensa. Parece ser que el calor y los rayos UV no han tenido un efecto desactivador del virus importante, aunque no sabemos si el número de contagios sería mucho mayor si estuviéramos en otra estación del año.
En cuanto a la actuación de los poderes públicos en sus distintos niveles, mi conclusión es que han actuado como si el virus hubiera desaparecido y no siguiera ya circulando. Si no se quiere hacer el gasto del incremento de rastreo y el refuerzo de la atención primaria al menos pues se podía hacer uso de las aplicaciones de móviles que ya se han empleado en varios países y en la isla del Hierro.
Otro aspecto que no llego a comprender es que no le tembló la mano al Gobierno para decretar el cierre de grandes empresas (de automoción, alimentarias, confección o distribución) y, sin embargo, ahora no se decrete el cierre del ocio nocturno que, como señalan los especialistas, es el origen de muchos de los brotes más difíciles de controlar. ¿Por qué no se cierran las salas de fiesta y los locales del ocio nocturno?
Ha mencionado que el confinamiento es la medida más efectiva. Según el 62% de la ciudadanía española, casi dos de cada tres españoles, da por descontado que habrá un nuevo confinamiento domiciliario en los próximos meses. ¿Es realmente a donde nos dirigimos?
Un confinamiento general tal y como vivimos entre marzo y junio no lo veo probable por el momento, pero confinamientos parciales en ciudades, comarcas o regiones seguro que sí (de hecho, ya lo hemos visto, y con éxito, como en el caso de la Marina en Galicia en que se ha controlado el rebrote gracias al confinamiento estricto).
¿Cómo ve al sistema de salud? Según el 66% de los españoles el sistema sanitario cuenta ahora con más y mejores recursos para hacer frente a la epidemia, ¿coincide?
El sistema de Salud cuenta con mucha más experiencia y conocimiento, sobre todo del comportamiento del virus, y sobre cómo manejarlo clínicamente, pero todavía hay una importante carencia de recursos: más y mejores.
En la práctica clínica, en el montaje de la dinámica de los hospitales, en la organización interna de las consultas, en todo ello hemos mejorado.
Por otro lado, todo el sistema y el personal sanitario (enfermeros, médicos y otros estamentos implicados) están más alerta, como queda reflejado muy bien en las distintas oleadas de la encuesta de Metroscopia, en las que cada vez se detectan más casos asintomáticos.
En lo que hemos mejorado sustancialmente es en el diagnóstico del virus en pruebas PCR y de anticuerpos, que se han incrementado enormemente. Esto queda reflejado en que al principio de la epidemia detectábamos en torno al 10% de los casos reales, mientras que ahora estaremos probablemente alrededor del 40%; y además se están detectando muchos más casos asintomáticos, como queda reflejado en todas las encuestas.
En lo que se ha mejorado mucho a lo largo de la epidemia es en el conocimiento del virus, de su patología y de su diagnóstico y tratamiento. En estos momentos ya está suficientemente comprobado que la infección genera, en general, una buena respuesta inmune, medida por la generación de anticuerpos. Ciertamente, hay algunos casos en que la respuesta de anticuerpos es más baja y otros que parecen perder los anticuerpos, pero estos representan una pequeña proporción. Estos datos quedan muy reforzados porque se ha visto que varios de los candidatos de vacunas que se están investigando generan una buena respuesta de anticuerpos, lo cual es muy prometedor y hace posible que la esperada vacuna (o vacunas) estén más próximas. Ahora hay que seguir investigando si los anticuerpos generados tanto en la infección natural como en los ensayos de vacunación neutralizan bien, si se mantienen en el tiempo, si se generan en todos los grupos de edad y cómo generan estos anticuerpos las distintas vacunas en investigación.

Metodología
Este barómetro se lleva a cabo mediante encuestas telefónicas realizadas por el equipo de campo de Metroscopia, que las realiza desde su domicilio mediante el dispositivo establecido al efecto para garantizar su total seguridad sanitaria. El sondeo se refiere exclusivamente a la población de nacionalidad española residente en el país, con derecho a voto y mayor de 18 años; es decir, a quienes integran el Censo CER: o sea, 34,9 millones de personas. Los menores de 18 años y los cinco millones de extranjeros residentes en España —y los asimismo casi dos millones de españoles residentes fuera de nuestras fronteras— quedan por tanto fuera del alcance de este estudio.
Las entrevistas telefónicas asistidas por ordenador se llevan a cabo con un cuestionario estructurado y precodificado que se actualiza diariamente. Los datos recogidos en este informe se sustentan en una base muestral total de 27.535 entrevistas, en la que se incluyen las 4.461 entrevistas correspondientes a la primera oleada del 13 y el 24 de abril de 2020, las 7.319 de la segunda oleada entre el 27 de abril y el 13 de mayo, las 6.691 de la tercera oleada entre el 14 de mayo y el 4 de junio y las 9.390 de la cuarta oleada entre el 8 y el 29 de junio. .
Las personas incluidas diariamente en la muestra son seleccionadas mediante un generador automático y aleatorio de números de teléfono móvil (RDD) diseñado por Metroscopia a partir de la base de datos del Registro de Numeración de Telecomunicaciones de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El método de aplicación es la marcación predictiva mediante CATI.
El margen de error para la muestra total final, para un nivel de confianza del 95.5% (que es el habitualmente adoptado) y asumiendo los principios del muestreo aleatorio simple, en la hipótesis más desfavorable de máxima indeterminación (p=q=50%), y tras la oportuna ponderación de los datos obtenidos, es de ±0.7 puntos para datos globales.
La recogida de la información y el tratamiento de esta han sido llevados a cabo íntegramente por los respectivos equipos especializados de Metroscopia.
Especificaciones técnicas
Para garantizar la representatividad estadística de la muestra obtenida, una vez finalizado el trabajo de campo se aplica a la muestra una post-estratificación mediante un método iterativo de raking en base a las variables género, edad, tamaño del municipio y región (Comunidad Autónoma). El raking se realiza en dos fases: 1) región, sexo y edad; 2) región, tamaño de municipio y sexo. Para el cálculo de los coeficientes de ponderación se utilizan los datos del censo de población y del padrón continuo del Instituto Nacional de Estadística.
Desde el 16 de marzo, Metroscopia utiliza, como ya se ha comentado, un método de administración remoto para cumplir con las medidas de distanciamiento social. Toda la plantilla de la empresa, incluidos los entrevistadores, realizan el trabajo de campo y el análisis de las entrevistas desde su propio domicilio, gracias a un sistema que permite mantener exactamente el mismo estándar de calidad, tanto en la recogida como en la supervisión de la información, que el usual formato presencial.