Los nuevos testimonios son duros. Hablan de ancianos que mueren solos, de caos, de ancianos que se quedan sin comer y lo peor, de una alarmante falta de humanidad. Porque denuncian que a algunos ancianos los dejaron morir solos después de horas agonizando. Las dos extrabajadoras, que ya han declarado, cuentan por ejemplo que las caídas de ancianos eran constantes y que mover o no a los dependientes de sus sillas quedaba a expensas de si los trabajadores tenían o no tiempo. Todo propiciado, dicen, por una falta de personal evidente y que nunca detectaron las inspecciones. Me dio mucha pena cuando los veía morir solos”, confiesan. Y critican que las inspecciones no captaron “porque no les ha dado la gana, ir a pasearse y ver por encima del hombro no ves nada ahí hay que estar”. De echo, una de ls extrabajadoras confima que no pudo aguantar más y dejó el trabajo.
La residencia, que se encuentra bajo vigilancia activa e investigada dispone de un total de 150 plazas, de las que 35 están concertadas con la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas. De esas plazas concertadas, casi la mitad de sus titulares, 16, han solicitado cambiar a otro centro, han señalado fuentes de la Conselleria, que han precisado que en lo que respecta a las plazas privadas sus titulares no tienen por qué comunicar a la Generalitat Valenciana si han pedido el traslado a otra residencia.
La Fiscalía también ha abierto una investigación de oficio a esta residencia a raíz de las imágenes difundidas por una extrabajadora del centro, y la Generalitat Valenciana llevó a cabo ayer una nueva inspección, dentro del procedimiento que se ha abierto para esclarecer los hechos.