Ni que decir tiene que la pandemia que nos afecta desde hace más de un año ha tenido consecuencias irreparables en múltiples sectores del país, aunque estos daños han hecho mella en unos más que en otros.
Si bien sus trabajadores se pudieron incorporar antes que la mayoría de españoles a su puesto laboral, el parón que tuvo lugar a comienzos del mes de abril de 2020 a causa de la implantación del estado de alarma lastró las esperanzas de las empresas de reforma nacionales, que vieron cómo su facturación se resentía durante esas semanas.
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Los datos antes de la pandemia
Nunca está de más recordar que España se convirtió en un país pionero en lo que al sector de la construcción se refiere. Llegó a ocupar el segundo lugar en la clasificación de miembros de la Unión Europa con mayor cuota de mercado. Únicamente éramos superados por Francia, con un territorio más extenso y cerca de 20 millones más de habitantes.
Además, seis compañías españolas llegaron a figurar en el ranking de las 100 mayores empresas mundiales dedicadas a este sector. Sus más de 73 millones de dólares de recaudación en conjunto llegaron a representar el 5 % del total de ventas a nivel global.
La situación en pandemia
Como es lógico, durante el confinamiento domiciliario resultaba imposible recibir en nuestras viviendas a instaladores de canalón, por ejemplo, por lo que el negocio a pequeña escala se vio claramente dañado.
En una categoría superior, las cosas no han funcionado mejor. Aunque las posiciones corporativas recibieron con los brazos abiertos la puesta en marcha del teletrabajo, la falta de interacción con terceros ha sido notoria y, a día de hoy, tiene bastante que envidiar al contacto de antaño. Además, la desconfianza generada por la situación económica ha propiciado que numerosos proyectos que tenían en mente no hayan prosperado.
Aumento de personas autodidactas
Continuando con el caso de los instaladores de canalón, cabe destacar que la citada ausencia de calor humano llevó a un elevado número de personas a querer solucionar problemas que surgen anualmente por su cuenta. O lo que es lo mismo, de forma autodidacta.
Los canalones, entre otros elementos de nuestra casa, precisan de una limpieza al año como mínimo debido a que se llenan fácilmente de las hojas que desprenden los árboles durante el otoño y el invierno. Antes de la pandemia, este trabajo tan laborioso era encomendado a empresas especializadas tanto en su colocación como en la recogida de los residuos en su interior. Sin embargo, el tiempo libre de muchos residentes propició que estos se adentraran en una aventura mucho más compleja de lo que parece a simple vista. Los canalones se caracterizan por el sinfín de metros que ocupan en su totalidad y la altura a la que se encuentran ubicados, si bien el principal problema reside en la elevación del tejado que esté próximo, ya que de su pendiente dependerá la accesibilidad con la que se alcancen algunos recovecos.
En definitiva, el coronavirus ha cambiado radicalmente nuestro presente, y anécdotas como la anterior son un claro ejemplo de ello. También te puede interesar el efecto de la pandemia en la prevención de sus riesgos laborales.