Amenazas de bomba en colegios y ataques informáticos: la cara oculta de internet en la Comunitat
Un correo electrónico, cuyo remitente era falso, aterrizó a las 7:42 de la mañana en colegios de seis municipios de Valencia, desencadenando el pánico. El mensaje, enviado a 27 centros educativos con más de 11.000 estudiantes, contenía amenazas de muerte, lo que llevó a la evacuación de cientos de alumnos y la paralización de las clases en Yátova, Buñol, Chiva, Cheste, Turís y Siete Aguas.
Estos eventos, ocurridos hace poco más de un mes, movilizaron rápidamente a la Guardia Civil. Los agentes inspeccionaron los colegios amenazados mientras los padres se apresuraban a recoger a sus hijos. En Chiva y Turís las actividades escolares se suspendieron por completo. Las autoridades trabajaron para calmar a la población mientras el miedo persistía.
Un joven de 21 años, H.F.P., fue arrestado en Paterna poco después. Su dirección en Turís y el número de teléfono con los que intentó legitimar su amenaza resultaron ser falsos. El joven afirmaba ser parte de ‘764’, un grupo extremista presente en la Dark Web y en plataformas como Discord y Telegram, lo que hizo saltar las alarmas. Este grupo está bajo investigación del FBI por casos de acoso y abuso de menores, lo que intensificó las precauciones. Aunque la amenaza finalmente fue un engaño, su impacto evidenció el poder del anonimato en internet y cómo el terror puede expandirse rápidamente.
Este incidente revela dos realidades. Por un lado, la Deep Web ha facilitado actividades ilegales, como las que realiza el supuesto grupo terrorista 764. Por otro lado, el desconocimiento sobre la Deep Web envuelve el caso en una atmósfera de peligro permanente. El verdadero temor radica no en su existencia, sino en lo poco que conocemos sobre ella.
Según Santiago Escobar, catedrático de la UPV e investigador del Instituto Universitario Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial (VRAIN), internet es un sistema de intercambio de información que incluye la web visible y la Deep Web, que abarca contenidos no indexados por buscadores. La Dark Web es una sección más secreta que requiere herramientas específicas para el anonimato. En esta parte, se encuentran servicios fuera del control estatal.
La Dark Web incluye diversas darknets, desde pequeñas redes privadas entre amigos hasta grandes plataformas anónimas. Se necesita precaución al navegar en estos lugares y evitar compartir datos personales. Santiago Escobar advierte que la encriptación no otorga inmunidad, ya que muchos en la Dark Web son delincuentes dispuestos a estafar a los desprevenidos.
La cibercriminalidad en España ha crecido notablemente. En 2023, se registraron varios incidentes graves, incluidos ataques DDoS por el grupo NoName057(16), que afectaron servicios esenciales en sectores estratégicos. También son comunes los ataques ransomware, el fraude del CEO y el phishing.
El uso de la Dark Web no siempre responde a prácticas delictivas. Activistas y periodistas en regímenes autoritarios la utilizan para proteger su identidad. Herramientas como Tor fueron diseñadas para facilitar la comunicación segura para disidentes y espías.
Pese a sus beneficios, la Dark Web también facilita la actividad delictiva. Telegram, aunque es una herramienta de mensajería, ha sido un punto focal para mercados clandestinos. H.F.P. utilizaba esta plataforma para acceder a grupos del ‘764’. Sin embargo, cambios en moderación de contenidos han provocado una migración hacia otras redes.
Cibercrimen: una amenaza en expansión
Los delitos cibernéticos han conquistado un lugar importante en la criminalidad global, representando una de cada cinco infracciones penales, el doble de hace cinco años. Las estadísticas muestran un aumento imparable, con un crecimiento del 18,9% en las victimizaciones registradas de un año a otro.
El perfil de víctima generalmente se encuentra entre los 26 y 40 años, de sexo femenino, y son más susceptibles a fraudes y amenazas. Por otro lado, la mayoría de los detenidos son jóvenes de 18 a 25 años, predominando los hombres por el 70.8%.
En un mundo cada vez más interconectado, la ciberseguridad es una necesidad social, no solo técnica. Las amenazas, como la propiciada por H.F.P. en Valencia, son un recordatorio del potencial para el caos de los delitos digitales, que no se limitan a hackers o ataques a infraestructuras grandes, sino que también abarcan fraudes y manipulación informativa. La clave está en saber si estamos preparados para enfrentarlas.