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La odisea valenciana de un puente de San Vicente en Madrid
Querían disfrutar de los encantos que ofrece la capital de España: museos, teatros, buena gastronomía y opciones para todos los gustos, todo ello relativamente cerca de casa. Sin embargo, la odisea para los valencianos que pasaron el puente de San Vicente en Madrid no terminó la noche del lunes, cuando se restableció el suministro eléctrico. Lejos de ello, las cancelaciones y retrasos en los trenes generaron un caos en las principales estaciones, y los afectados aún no saben cuándo podrán regresar a sus hogares.
“Tenía un tren para volver el lunes por la tarde, que evidentemente no salió, y logré comprar uno para primera hora de la mañana, pero también fue cancelado. Ahora no sé dónde me colocarán”, explica Arantxa, quien espera en una de las colas en la estación de Atocha. Como ella, cientos de personas han visto interrumpidas sus agendas laborales, personales e incluso han perdido citas médicas.
Ante las complicaciones en las vías ferroviarias, algunos viajeros optaron por intentar alquilar un vehículo para regresar a Valencia. Sin embargo, al llegar a las oficinas de alquiler, descubrieron que la situación no era mucho mejor. “Hay colas de varias horas y, aunque la reserva está pagada, no nos pueden garantizar un coche debido a la alta demanda”, comenta Rubén, quien junto a su familia caminó más de tres horas el domingo por la tarde para llegar a la estación de Chamartín, donde tenía previsto salir su tren.
En la estación de Chamartín, Rubén no obtuvo información útil, ya que aún no había electricidad ni personal ofreciendo asistencia, por lo que tuvo que buscar alojamiento en casa de un amigo para no pasar la noche en la estación. Por aproximadamente media hora, él y su familia no pudieron disponer de un coche que les permitiera recorrer la distancia entre Madrid y Valencia. “Teníamos reserva, pero la hicimos a las doce y media de la noche, y las empresas de alquiler nos dijeron que estaban saturadas y sólo podían atender a quienes habían reservado antes de medianoche”, comenta este vecino con voz cansada después de una larga jornada de caminar y pelear, sin muchos resultados prácticos.
Lo que parecía una jornada de puente tranquila se transformó en una auténtica carrera de obstáculos, sin certeza de si podrían regresar a sus hogares. Cientos de vecinos de la Comunitat se encontraron en una situación similar.
Muchos valencianos quedaron sin forma de comunicarse y sin saber a dónde acudir. La gente se congregaba en las puertas de algunos supermercados que funcionaban con generador y ofrecían wifi, intentando encontrar soluciones. “Esto parecía una película apocalíptica, los vecinos acercaban las radios a los balcones para que pudiéramos escuchar las noticias”, rememora mientras espera para alquilar un vehículo. Confía en que lo ocurrido el 28 de abril, otro día para sumar a la larga lista de jornadas históricas, pronto se convierta en una anécdota, y que con el tiempo y el descanso, pueda recordar con más tranquilidad y, quizás, con un poco de humor.