El arzobispo de Valencia, Enrique Benavent, ha presidido la Missa d’Infants este domingo en una abarrotada Plaza de la Virgen. Cientos de valencianos peregrinaron durante la madrugada desde distintos municipios para participar en la festividad de la Mare de Déu dels Desamparats, enfocada en pedir protección a María para aquellos que sufren, especialmente los afectados por las inundaciones del 29 de octubre de 2024.
En su homilía, Benavent instó al diálogo y la unidad frente a la división provocada por la tragedia. El arzobispo recordó al Papa Francisco y reafirmó que la Virgen de los Desamparados está del lado de los que sufren, refiriéndose a los damnificados por las riadas.
Benavent destacó la importancia de poner en primer lugar a las víctimas y pidió que las dificultades actuales sirvan para fortalecer la hermandad, resolviendo diferencias con respeto y diálogo. Subrayó que los cristianos deben ser sembradores de esperanza, y enfatizó que la solidaridad debe ser desinteresada, instando a no instrumentalizar el sufrimiento para intereses particulares.
El evento contó con la asistencia de alcaldes de las localidades afectadas por la dana, así como sacerdotes y comunidades cristianas invitadas por el arzobispo. Benavent los animó a agradecer las muestras de solidaridad y a mantener la esperanza en medio del sufrimiento. Expresó también deseos de que la situación actual lleve a la reflexión sobre los valores fundamentales de la sociedad.
El arzobispo mencionó al nuevo Papa León XIV, encomendándolo a la protección de María, y destacó una nueva composición musical dedicada a los niños víctimas de la dana, obra de Vicente F. Chuliá Ramiro. Entre los asistentes se encontraban el presidente Carlos Mazón, la alcaldesa de Valencia, María José Catalá, entre otras autoridades.
Tras la misa, Mazón fue objeto de comentarios mixtos de apoyo y crítica al abandonar la zona, reflejando la tensión social que persiste tras los eventos climáticos.