Las playas del sur de Valencia han perdido 8 metros de arena en el último año y medio, según informó recientemente la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana, que considera esta situación como “prevista”. José Rodríguez Jurado, subdelegado del Gobierno en Valencia, explicó que esta erosión de las playas forma parte de la evolución esperada tras un proceso de regeneración acometido en 2023 por el Gobierno de España, con una inversión cercana a los 30 millones de euros.
Rodríguez Jurado detalló que tras realizarse mediciones en la zona de la Gola de Puchol, se constató que el espacio entre el muro y el agua, que antes era de 61 metros, ahora es de 53 metros, lo cual estaba contemplado en el proyecto. “Tenemos playas regeneradas que siguen su proceso natural, y todavía faltan décadas para que recuperen su estado original”, afirmó. Aseguró además a los residentes que las playas del sur de Valencia seguirán existiendo por mucho tiempo, recordando que gracias a la intervención del gobierno, se recuperaron estas zonas costeras.
El subdelegado también destacó que la inversión en estos arenales no solo contempló la reposición de arena, sino también la ampliación de espigones y la regeneración dunar, calificándola como una de las inversiones más significativas para la regeneración de playas en España en los últimos años.
La regresión de estas playas ha sido un problema continuo. Mientras el Gobierno defiende las acciones emprendidas desde 2023, el Ayuntamiento de Valencia, dirigido por la alcaldesa María José Catalá, ha propuesto alternativas como la creación de arrecifes artificiales para proteger la costa del embate del mar. A pesar de los intentos del consistorio por implementar estos arrecifes, utilizando incluso informes académicos para abogar por su eficacia, la Dirección General de Costas no ha dado su aprobación hasta el momento, aunque ha aplicado técnicas similares en las playas de Sagunto.
Ana Gradolí, presidenta de la asociación de vecinos Dehesa-El Saler, expresó su descontento con las declaraciones del subdelegado, indicando que la regeneración realizada hace año y medio ha sido en gran medida ineficaz. “Se ha perdido mucho más que ocho metros”, afirmó, reclamando transparencia en la gestión del problema.
Gradolí, quien lleva décadas residiendo en la zona, considera que las aportaciones de arena no han resultado efectivas y sostiene que un proyecto de arrecifes, respaldado por la Universidad Politécnica, podría ofrecer una solución: “La universidad está dispuesta a instalarlo y retirarlo si no funciona. No entiendo por qué Costas se opone”, manifestó, haciendo un llamado al Gobierno para que considere esta medida, al tiempo que compartía su frustración por la falta de acción efectiva frente al problema.